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martes, 19 de febrero de 2013

Tarta de chocolate amargo y cobertura de crema de avellana y mantequilla

Hoy traigo una tarta de decoración llamativa pero no por ello menos sabor. El dulce intenso y cremoso de la cobertura contrasta con el bizcocho ligeramente amargo y esponjoso (pero para nada seco). Una tarta para comer en porciones pequeñas. 



La cobertura es la clásica "Buttercream de Nutella" y el bizcocho es el ya usado en la Tarta de chocolate sin gluten, pero horneando toda la cantidad  para tener una tarta más grande. Esta de la foto dio para 16 porciones (una por cada rosa). Os vuelvo a copiar las instrucciones:

Bizcocho de chocolate amargo:
180 g. chocolate negro.(70% cacao)
25 g. mantequilla
6 huevos
25 g. de azúcar glass. 


Separamos las claras de las yemas en cuencos diferentes. Ponemos al baño maría el chocolate y la mantequilla y mientras tanto batimos las yemas con 15 g. de azúcar glass hasta obtener una mezcla espumosa y blanquecina. 

Montamos las claras a punto de nieve (si tenemos un poco de cremor tártaro podemos usarlo para que queden más firmes). Añadimos el azúcar glass restante (10 gramos) y seguimos batiendo hasta integrar. 

Mezclamos el chocolate y la mantequilla, que ya estarán derretidos, con las yemas batidas. Añadimos un poco de merengue (al principio la mezcla estará muy espesa). Mezclamos el resto de las claras procurando no batir, con movimientos de abajo a arriba, hasta tener una mezcla homogénea.


horneamos a 170 Cº 15/20 minutos. Tiene que quedar cuajada pero no reseca, es preferible que se quede algo cruda por el centro. 

Sacamos del horno y dejamos enfriar completamente antes de cubrir con la crema de mantequilla y avellana.



Para la "Buttercream de Nutella" usaremos:

200 g. de mantequilla a temperatura ambiente.
350 g. de azúcar glass.
3 cucharadas colmadas de crema de avellanas "Nutella"
3 cucharadas soperas de leche

Con las varillas, batiremos la mantequilla e iremos añadiendo el azúcar glass y la leche, poco a poco, hasta obtener una crema espumosa. Añadimos la crema de avellanas y batimos bien. Podemos añadir más crema de avellanas si deseamos un sabor más intenso. 




Una vez frío el bizcocho, (de otra manera la crema de mantequilla se derretirá y no guardará la forma) cubrimos con una ligerísima capa de crema, y decoramos al gusto. 

Si guardamos la tarta en la nevera, la decoración se endurecerá ligeramente. Yo aconsejo preparar la cantidad que se vaya a consumir en máximo dos días y conservar a temperatura ambiente. 




lunes, 9 de enero de 2012

Petit-choux

Los reyes magos me han traído una estupenda manga pastelera, y la he estrenado con estos petit-choux que hoy traigo para vosotros. Es una receta un poco laboriosa pero como siempre yo me las apaño para hacerlo todo más fácil...Pasad y leed...


INGREDIENTES (Para unas 24 unidades)

125 ml de leche.
125 ml. de agua.
90 g. de mantequilla.
180 g. de harina.
Un pellizco de sal.
4 huevos.

Ponemos a hervir la leche, el agua, la mantequilla y la sal, hasta que la mantequilla se derrita por completo. Entonces volcamos toda la harina de un golpe (como cuando hacemos churros) y removemos con fuerza hasta que la masa se despegue de las paredes formando una bola. Retiramos a una fuente y dejamos templar.

A continuación viene el paso más engorroso de todo el proceso, y es integrar los huevos en la masa cocida. Lo haremos de uno en uno porque de golpe es todavía más difícil, la mezcla no absorbe el huevo fácilmente, si no que se convierte en algo así como un montón de trocitos de masa lubricados por huevo. Hay que ser constante y paciente e ir aplastando los pedazos con una cuchara de palo hasta que todo quede perfectamente homogéneo, y cuando lo hayas conseguido, añadir otro huevo y seguir así hasta terminar con los cuatro. O... quizá... y ahí va mi truco: Si tienes las manos muy limpias, que para cocinar es requisito indispensable (o unos guantes de látex) y tan poca paciencia como yo, puedes meter las manos en la masa y estrujarla dentro de los puños. Es increíble lo rápido que se avanza con este método. Coges un puñado, lo aprietas dejando que salga entre los dedos, coges otra vez... en un minuto tienes la masa perfectamente lisa, homogénea y perfecta. Lo peor de " mi manera" es limpiarte las manos después aprovechando todo lo que se te ha quedado pegado. ¡Con lo que me gusta a mí trabajar con las manos!



Una vez lista la pasta para los petit-choux, sólo queda poner a calentar el horno a 220 Cº y formarlos sobre un papel vegetal sobre la bandeja del horno.(Yo usé diferentes boquillas porque lo que quería en realidad era estrenar la manga pastelera). Si te gustan redonditos, puedes colocarlos cucharada a cucharada.

Los hornearemos cerca de 20 minutos a 220 grados, cuidando de que no se quemen los picos que se hayan formado si los has hecho con manga (puedes aplastarlos con el dedo antes de meterlos en el horno, para que queden menos puntiagudos).

Es importante no abrir la puerta del horno durante la cocción, porque si se desinflan estará todo el trabajo perdido.



Una vez dorados e inflados, dejaremos enfriar y los rellenamos de lo que más nos guste (estarán huecos por dentro). Hoy los he hecho de crema pastelera y los he decorado con azúcar glasé y canela en polvo.

lunes, 2 de enero de 2012

Risotto marinero (con almejas y langostinos)

Si todavía os han quedado ganas de crustáceos o moluscos después de las festividades navideñas (¡Y todavía falta el día de Reyes!) Podéis hacer este risotto marinero, recordando, eso sí, leer las RECOMENDACIONES PARA HACER UN BUEN RISOTTO que publiqué AQUÍ.



INGREDIENTES (para 4 personas)

350 g de arroz arborio, carnaroli o bomba de calidad.
20 langostinos enteros.
Dos cebollas.
Un par de dientes de ajo.
Una zanahoria.
Un manojo de perejil
500 g de almejas.
75 g. de queso parmesano.
Un vaso de vino blanco (200 ml)
Un chorro de aceite de oliva.
Sal, pimienta, y una hoja de laurel si nos gusta.
50 ml de nata.


Primero pelaremos los langostinos y haremos un caldo con las cabezas y cáscaras, una cebolla, un diente de ajo, la zanahoria, unos granos de pimienta, una cucharadita de sal, y una hoja de laurel si es de nuestro gusto. Si tuviéramos unas cabezas o espinas de pescado estaría bien utilizarlas también. Aproximadamente un litro y medio de agua. Dejaremos hervir unos diez/quince minutos y después de probar y rectificar de sal si hace falta, colaremos y mantendremos caliente.

Por otro lado abrimos las almejas cociéndolas en una olla tapada con un poco de agua hirviendo. Cuando comiencen a abrir las reservaremos, desechando las que permanezcan cerradas. Investigamos el interior del resto para retirar posibles arenas o fangos.

Sofreímos el otro diente de ajo y la otra cebolla, picados en brunoise, cuanto más finos sean los trozos mejor, en un chorro de aceite de oliva. Cuando la cebolla esté pochada añadimos el arroz y revolvemos sin parar hasta que los granos se vuelvan de un tono más transparente. Echamos entonces el vino blanco sin dejar de remover, y a continuación, comenzamos a añadir el caldo cucharón a cucharón, dejando que el arroz absorba el primero antes de echar el siguiente. Fuego medio, el imprescindible para que hierva (el caldo que vamos añadiendo tiene que estar caliente para no cortar la cocción)

A los diez minutos apróximadamente podemos añadir los langostinos pelados, y seguir incorporando caldo sin dejar de remover con mucho mimo para evitar romper los granos de arroz.
Cinco minutos después agregamos las almejas, la nata, el parmesano rallado, y el perejil en abundancia. Probamos y rectificamos con más sal si es necesario. Una vez integrados todos los ingredientes, comprobamos que el arroz esté "al dente" y apagamos el fuego y dejamos reposar.

Podemos servir con más parmesano rallado y unas gotitas de aceite en crudo, tal y como está en la foto.

viernes, 14 de octubre de 2011

Melonpan

Esta receta de Melonpan, un bollo dulce extremadamente conocido en Japón y otros países asiáticos, la he hecho tal cual explican en uno de mis canales favoritos de youtube, Cooking with dog,y me ha parecido tan buena, que no puedo menos que traducirla aquí con mis resultados y ofreceros a navegar por sus recetas. Seguro que no dejaréis de hacer al menos una.



Este bollo no se llama Melonpan porque alguno de sus ingredientes sea el melón, si no por el cuarteado superior que quizá recuerde en algo a las estrías de algunos tipos de melón. No es más que un bollo dulce (con la masa tipo brioche) recubierto de una fina capa de galleta y azúcar, (por lo cual tendremos que hacer dos elaboraciones de masa diferentes), pero la textura y el sabor creo que merecen la pena. Vamos allá pues con la receta, tiene unas pequeñas variaciones sobre la original, pongo ambas y vosotros elegís.



INGREDIENTES


Para la masa de galleta:

25 g. de mantequilla sin sal.
35 g. de azúcar.
25 g. de huevo batido (el resto del huevo se usa en el pan)
80 g. de harina de repostería.
1/4 de cucharada de postre de levadura química.


Para la masa de bollería:

140 g. de harina de repostería.
25 g. de azúcar.
Una pizca de sal.
30 g. de huevo batido.
5 g. de leche en polvo desnatada +70 ml de agua tibia (yo usé 50 ml de leche)
15 g. de mantequilla.

Más azúcar para recubrir.


Primero nos ponemos con la masa de galleta con la que recubriremos los panecillos. Batimos el azúcar con la mantequilla hasta obtener una mezcla espumosa que blanqueará, y añadimos el huevo batido. Después vamos añadiendo la harina a la vez que amasamos hasta que todo esté integrado. Hacemos un rulo, lo envolvemos en papel film y reservamos en la nevera para que se endurezca ligeramente.

Mientras tanto hacemos la masa de bollería, en la panificadora es muy fácil: Seleccionamos el programa amasado, añadís todos los ingredientes menos la mantequilla, y dejamos hacer a la máquina. Cuando todos los ingredientes formen una masa compacta,casi al final del programa, añadimos la mantequilla. Las panificadoras que yo conozco suelen emitir un aviso ya previsto para este fin, antes de finalizar el amasado y comenzar el levado. Dejamos fermentar dentro de la pani el tiempo previsto por el programa.

Para la elaboración a mano os remito directamente AL VÍDEO ORIGINAL, porque aunque esté en inglés se ve muy bien todo sabiendo los ingredientes. Este proceso comienza en el minuto 2:00.



Cuando termine el proceso de levado y la masa haya crecido el doble, formamos los bollitos. En la receta original hacen 5, pero yo he hecho 6 y creo que quedan del tamaño perfecto, además de que es más fácil cortar las porciones iguales.

Hacemos 6 porciones con la masa de bollo, formamos bolas y las dejamos reposar.

Mientras, hacemos también 6 porciones con la masa de galleta, con las que formaremos bolas que aplastaremos entre dos papel film transparente, formando unas tapas finas.

Colocamos las tapas de galleta sobre cada una de las bolas, procurando no manipular demasiado porque con el calor de nuestras manos se habrán reblandecido. Envolvemos bien los bollitos, no hace falta cubrir el fondo pero sí que el borde de la galleta no quede visible. Procuramos que el bollito quede lo más redondo posible porque así son más bonitos...

Ahora viene lo complicadillo: Cogemos cada uno de los melonpan ya formados, y cogiendo un pellizco en la base, los apoyamos cara abajo en un bol con azúcar para que queden recubiertos. Luego con un cuchillo hacemos incisiones en forma de damero.

Dejamos levar una media hora en un sitio templado, y cuando hayan comenzado a abrirse por las marcas, horneamos en horno precalentado, a 170º durante 15 minutos. Cuidado con vuestros hornos, no se tuesten demasiado, el aspecto delicioso de estos bollitos se debe en gran parte al aspecto tierno de la galleta.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Trenza de nueces con masa casi Challah en panificadora.



Decidida a hacer una trenza de brioche rellena de frutos secos me puse en la búsqueda de una masa que todavía no hubiese probado, y navegando navegando llegué a la página de Mari´s Cakes donde me encontré con un pan judío llamado Challah, parecido al brioche pero endulzado con miel, y me puse manos a la obra. Cambié un poco los ingredientes, la receta original la podéis encontrar aquí, y la que yo utilicé es la siguiente.



Los ingredientes para una trenza muy grande son:

550 g. de harina.
200 ml. de agua tibia.
4 cucharadas soperas de miel.
2 cucharadas soperas de azúcar.
1 cucharadita de sal.
25 g. de levadura fresca prensada.(un cubo)
3 huevos
60 g. de mantequilla a temperatura ambiente.

Para el relleno:
200 g de nueces picadas.
200 g de azúcar.
Un chorro de licor de anís.

Programamos la panificadora en el modo "masa", y añadimos todos los ingredientes de la masa menos la mantequilla, y procurando que la levadura no esté en contacto directo con la sal.

Dejamos hacer a la máquina hasta el último amasado, momento en el que añadiremos la mantequilla cortada en dados. Dejamos terminar el programa de levado y pasamos a formar la trenza.



Hacemos el relleno mezclando las nueces trituradas, el azúcar y el anís. Al principio parecerá muy seco pero en un rato se formará una pasta aromática y manejable.

En una superficie de trabajo limpia y enharinada, dividimos la masa en tres partes iguales y formamos unas planchas rectangulares de unos 20 por 40 cm. Si tenéis una cocina tan pequeña como la mía tendréis que hacerlas de una en una...

Sobre cada placa de masa extendemos muy bien una tercera parte del relleno, con la ayuda de una cuchara. Tiene que quedar una capa muy muy fina de frutos secos y cuanta más superficie cubra mejor.

Enrollamos cada una de las tres partes en sentido longitudinal para formar tres brazos de gitano muy largos.



A continuación con un cuchillo afilado hacemos cortes longitudinales en cada uno de los rollos, de manera que asome el relleno. Yo hice 4 cortes en cada parte.

Ahora viene lo cuidadoso. Trasladamos las tiras a una bandeja de horno cubierta con papel sulfurizado (cuidado que no se nos deshagan) y las trenzamos. En los extremos doblaremos la masa hacia debajo de la trenza para que queden unos rematese más estéticos.

Pintamos con huevo batido y al horno. El tiempo depende de vuestro horno, yo la he tenido una hora a 170º, cubriéndola con una hoja de papel de aluminio hacia el cuarto de hora de horneado, momento en el que ya se había formado una corteza superior que me permitía colocárselo por encima sin que se pegase a la trenza.

En la siguiente foto de un trozo de la trenza abierto con los dedos (sin cuchillo) se puede apreciar la dirección del alveolado cruzándose en la intersección de dos rollos.

lunes, 27 de junio de 2011

Boquerones en vinagre

El verano, los calores, comer en el jardín, gazpacho y boquerones ¿Sigo estando en Galicia?



Hacer boquerones en vinagre es fácil pero laborioso. Limpiarlos es un autentico acto de paciencia, luego macerarlos, y finalmente, yo al menos, congelarlos por si en alguno de ellos reside el bichito parásito llamado anisakis. ¿Lo bueno? Que si los congelas en tuppers pequeños con la cantidad de boquerones que quieras servir, puedes tener boquerones en vinagre todo el año con el trabajo de un día.

Vamos con la receta. Yo generalmente hago medio kilo de pescado pero si tenéis ganas o un pescadero majo que os limpie los boquerones, podéis hacer más.

INGREDIENTES

500 g de boquerones frescos.
250 ml. de vinagre (de vino o manzana).
1 diente de ajo.
250 ml de agua.
Un par de hojas de laurel.
Perejil picado al gusto.
Sal.

Limpiar bien los boquerones es el secreto para que la carne del pescado quede muy blanca. Cualquier resto de sangre oscurecerá el resultado. Para limpiarlos, en el fregadero con agua muy fría. Con la ayuda de unas tijeras o con la uña si la tenemos resistente, rompemos la espina dorsal justo detrás de la cabeza, y tiramos de ella hacia el vientre. Arrastrará con ella todas las vísceras, rompiendo la piel de la barriga del pescado, que es muy frágil. Lavamos bien cada uno de ellos bajo el chorro del grifo, abriendo más con el dedo si es necesario, hasta eliminar cualquier resto de sangre o tripas.
Quitarles las espinas es muy fácil, tirando de la espina dorsal hacia el vientre también, se separará fácilmente y abrirá el boquerón en dos. Desprendemos la cola tirando de ella y seguimos limpiando hasta que sólo quede la carne limpia. Así unas 30 veces, hasta acabar con el medio kilo de boquerones. Ya os dije que había que tener paciencia. No hay que preocuparse por las pequeñas espinas finas como pelos que quedan prendidas en los lomos, se desharán con el vinagre.

Una vez limpios y requetelimpios los pescaditos, mezclamos igual cantidad de vinagre que de agua, y una cucharadita de sal, y los sumergimos en el líquido. Deben quedar totalmente cubiertos. Yo también añado un diente de ajo laminado y un par de hojas de laurel, aunque en muchas recetas recomiendan ponerlos en crudo al final. Yo prefiero hacerlo así porque me gusta el sabor del ajo pero no comerlo crudo, así que antes de servir retiro las rodajas del bulbo y no se encuentran en el plato, estando presente su sabor.

Dejamos macerar los boquerones toda la noche.

Si queremos acelerar el proceso, aumentaremos la cantidad de vinagre de la mezcla con agua. En un medio más ácido no hace falta tenerlos tanto tiempo, pero también quedarán más rígidos.

Al día siguiente se escurre bien el pescado, que ha de tener la carne blanca por fuera y por dentro (abrimos el más grueso para comprobar). Retiramos el laurel y el ajo, y colocamos en envases de plástico que puedan ir al congelador. Podemos aliñarlos con aceite de oliva antes o después de congelarlos, yo lo hago antes porque he leído que congelándolos protegidos con aceite se conservan mejor y se rompen menos, así que al colocarlos en los envases añado aceite de oliva virgen extra entre cada capa de pescaditos.

Dejar congelados al menos 48 horas para prevenir el anisakis.

Dejar decongelar a temperatura ambiente un par de horas antes de consumir, y esparcir perejil picado fresco por encima al servir. Una vez descongelados pueden guardarse en el frigorífico varios días, siempre cubiertos con aceite.

Recomendado acompañar con una buena cesta de pan para mojar el aceite de oliva.

viernes, 22 de abril de 2011

Bizcocho de las Carmelitas descalzas de Sevilla

La receta de hoy es una de esas con solera. No sé cuándo habrá comenzado la cadena, pero para hacer este bizcocho alguien tiene que pasarte una porción de masa madre cuyo origen en teoría es el convento de las Carmelitas descalzas de Sevilla y desde allí ha ido pasando de mano en mano, creciendo y multiplicándose en nuestros hogares, en símbolo de la salud y la suerte que te desean quienes te dan esta porción junto con la receta.

Gracias a Iria, del blog "Charlas de café" que ha sido la que ha hecho que llegara a mis manos un botecito burbujeante de masa madre.



El resultado es un bizcocho muy sabroso y aromático, húmedo y algo compacto, que dura muchísimos días como el primero. La masa madre en teoría no puede volver de las personas a las que se las diste, así que tendré que esperar a que de un par de vueltas por la ciudad y vuelva a mí, porque desde luego, repetiría la receta.

INSTRUCCIONES para un bizcocho de 24 porciones, se pueden reducir a la mitad para una torta de tamaño más manejable.


1 DIA. Se vierte el contenido del vaso entregado en un recipiente mayor y se añade un vaso de azúcar y otro de harina (no se mezcla).

2 DIA. Se mezcla con una cuchara.

3 DIA. No se toca.

4 DIA. No se toca.

5 DIA. Se le añade un vaso de azúcar, otro de leche y otro de harina. No se mezcla.

6 DIA. Se mezcla todo bien con una cuchara.

7 DIA. No se toca.

8 DIA. No se toca. El fermento tendrá más o menos este aspecto...



9 DIA. No se toca.

10 DIA. Se apartan de la masa tres vasos que se entregan a tres personas a las que les desees suerte y salud.

Al resto de la masa se le añade:

2 vasos de harina

1 vaso de aceite de girasol

1 vaso de leche

1 vaso de nueces y/o almendras picadas

1 sobre de levadura

2 huevos enteros

1 manzana troceada

1 pizca de sal

1 pizca de vainilla

1 pizca de canela

Se mezcla todo y se mete en el horno a 180º durante 30 o 40 minutos.



Para dar un aspecto más atractivo a la parte superior se puede espolvorear con azúcar glass una vez frío el bizcocho, o con azúcar blanca y trozos de manzana antes del horneado. De esta manera quedará una capa crocante en la parte superior.

Os dejo un vídeo de una misa de las Carmelitas descalzas de Sevilla para que cuando le deis el primer mordisco os sintáis todavía más en la gloria... si esto es posible, claro...

domingo, 20 de marzo de 2011

Savarín de coco con fresas y nata

El savarín o "Babá" no es más que un bizcocho de masa fermentada empapado en un almíbar generalmente alcohólico, que se hornea con forma de corona y cuyo centro se rellena con frutas y nata o chantilly.



INGREDIENTES
20 g. de levadura prensada.
350 g. de harina de trigo.
100 ml de leche templada.
4 huevos.
40 g. de azúcar.
esencia de vainilla y sal.
100 g de mantequilla o margarina.

Para el almíbar necesitaremos medio litro de agua, 200 ml de ron de coco (Malibú en este caso), 50 ml de vino blanco y 200 g de azúcar.

Fresas y nata montada.



Tamizamos la harina en una fuente profunda, y hacemos un hoyo en el centro. Ahí verteremos la leche templada y desharemos en ella la levadura prensada, mezclando un poco de harina de los bordes del volcán. Dejaremos fermentar esta mezcla unos 20 minutos hasta que veamos que la superficie tenga burbujas saliendo a flote.

Batimos los huevos con el azúcar, la esencia de vainilla y una pizca de sal, agregamos la mantequilla derretida, y añadimos esta mezcla al bol de la harina y el fermento. Mezclamos bien todos los ingredientes ya juntos, lo que nos dará como resultado una masa bastante fluída, y la dejamos fermentar otros 20 minutos.



Echaremos la masa semifermentada en un molde para savarín (una corona de silicona o metal) previamente engrasada, cuidando de no llenarla más de la mitad de su capacidad, y dejamos terminar de fermentar una hora más, o hasta que suba y doble su volumen.

Hornearemos 40 minutos a 200 grados, cuidando de que no se queme cubriendo el molde con un papel de aluminio si es necesario. El bizcocho quedará mucho más bonito si no lo dejáis tostar tanto como el mío, quizá 30 minutos sean bastante. Para este punto en concreto nos vendría bien conocer ya el molde y nuestro horno de preparaciones anteriores, yo era la primera vez que usaba la corona para este tipo de masas.

Una vez cocido lo dejaremos enfriar sobre una rejilla mientras preparamos el almíbar:

Hervimos el agua, los licores y el azúcar unos minutos, y lo vertemos en una bandeja alta donde quepa nuestro savarín. Lo introducimos (ya desmoldado, claro) en el líquido y dejamos que lo absorba lentamente. Este proceso puede llevar toda una noche.

Cuando esté completamente empapado, lo colocamos en la bandeja de servir y rellenamos con las fresas cortadas en dados y la nata montada. Si el postre no se va a comer en el día, recomiendo montar la nata con una pizca de ácido ascórbico (estabilizante) para que se mantenga firme más tiempo.

Si queremos darle un aspecto brillante a nuestro savarín, podemos pintarlo con un almíbar espeso (misma cantidad de agua que de azúcar) o mermelada.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Carrilleras de ternera gallega estofadas con champiñones enteros.

Estofado, palabra que viene del francés etoufeér (Asfixiado) es un guiso cocinado en una olla con tapa que evita que se evaporen los líquidos del mismo, permitiendo así conservar todos los aromas de los ingredientes. Se suelen estofar carnes con verduras agregándoles algún vino. Dicen los entendidos que cuanto más lento es el estofado, más sabroso está el guiso. Las carrilleras de hoy han estado en la olla dos horas y media, y se podían cortar con el tenedor tanto a favor como en contra de las hebras. Más tierno imposible.



INGREDIENTES para dos personas.

Una carrillera de ternera gallega.
Una cebolla.
Medio puerro.
Un diente de ajo.
Un tomate pequeño.
Un trozo de pimiento verde.
Una taza de guisantes.
Una docena de champiñones frescos enteros.
Una zanahoria.
200 ml de vino blanco (puede ser tinto, en este caso la salsa quedará más oscura).
Aceite de oliva, sal, pimienta, pimentón.

No me he querido exceder con los condimentos para no enmascarar el sabor de esta carne, que no es muy fuerte.

Comenzamos sellando la carne limpia de grasas e impurezas, partida en dos trozos. Par a ello la freímos en un fondo de aceite de oliva en la misma olla donde vayamos a hacer el estofado. Cuando esté dorada por todos lados reservamos la carne y en el mismo aceite añadimos algunas de las verduras picadas finamente: La cebolla, el pimiento, el puerro, y el ajo. Removemos para que todo se engrase y dejamos pochar. Cuando ocupen la mitad de su volumen en crudo, añadimos una cucharita de pimentón y removemos bien. Volvemos a colocar la carne, y agregamos el tomate pelado y cortado en dados, los champiñones, la zanahoria pelada y cortada en rodajas medianamente gruesas, salpimentamos y cubrimos con agua hasta que no sobresalga nada de carne.

Dejamos cocer a fuego lento, el mínimo posible para que hierva con la tapa puesta, y dejamos cocinarse dos horas, vigilando que no se quede sin agua (aunque la tapa esté cerrada siempre se escapa algo de vapor).

Cuando la carne ya esté tierna, retiramos las piezas, los champiñones y las zanahorias, y trituramos la salsa con el resto de las verduras. Si la salsa ha quedado demasiado líquida, podemos hacer un majado con pan duro, pan tostado o incluso picos o regañas. Las trituramos bien en el mortero, añadiendo un poco de líquido del guiso, y mezclamos bien en la olla. Añadimos también los champiñones, zanahorias, carne, y los guisantes frescos. Dejamos cocer otros 15 o 20 minutos y servimos.

En este caso Yo lo he acompañado de unos grelos cocidos, que aquí en Galicia estamos en temporada, y unas patatas fritas, que con la salsita ¡Estaban de vicio!

martes, 15 de febrero de 2011

Tarta de queso nevada

No me puedo creer que no haya subido ninguna receta de tarta de queso. ¡Si es mi favorita! Esta es una manera más de presentarla... Es una tarta pequeña, en casa sólo somos dos así que siempre las hago pequeñas para no estar toda la semana comiendo dulce. Contad con doblar o aumentar proporcionalmente las cantidades para moldes grandes.



INGREDIENTES (Para un molde desmontable alto de 18 cm)

Masa quebrada dulce,aromatizada con la ralladura de medio limón. Esta vez la he hecho en la panificadora (qué fácil, con lo laborioso que es hacerlo a mano). Sólo echar todos los ingredientes en la cubeta en el programa de amasado. Ir añadiendo cucharadas (de café) de agua hasta que todo amalgame. Lo que sobre se puede congelar bien envuelto en papel plástico transparente.

250 ml de nata para montar.
200 g. de queso de untar tipo Philadelphia.
Dos yemas de huevo.
4 hojas de gelatina neutra.
100 ml de leche.
100 g. de azúcar.

Azucar glass para decorar.



Primero haremos la base y la cubierta de la tarta. Una vez haya reposado la masa quebrada de limón, la extendemos con la ayuda de un rodillo de cocina hasta obtener un grosor de unos 3 o 4 milimetros. (yo lo hago siempre entre dos láminas de papel film transparente, así no hace falta enharinar la superficie ni el rodillo, y luego también es más fácil de manipular. Necesitaremos dos círculos del tamaño del fondo del molde donde haremos la tarta. Los colocamos en la bandeja del horno y uno de ellos lo cortamos en porciones del tamaño de ración, con un cuchillo afilado. Procuraremos hacer estos cortes con un cuchillo grande, presionando y levantando la hoja cuidadosamente,sin arrastrar, para que no se deforme el círculo. Cuanto más iguales queden las porciones, más estético será el resultado final. Este precortado lo hacemos para poder cortar la tarta una vez terminada sin que se deshaga o deforme, porque la masa quebrada en frío es dura y nos sería imposible atravesarla con el cuchillo sin aplastar el relleno.

Horneamos 10/15 minutos a 190 grados, hasta que empiece a dorarse, y dejamos enfriar sobre la bandeja, fuera del horno.



Para el relleno de queso:

Montamos la nata y reservamos. Hidratamos las hojas de gelatina.
Calentamos la leche y añadimos el azúcar hasta disolverlo por completo. Agregamos también las hojas de gelatina hidratadas y escurridas y removemos hasta hacerlas desaparecer. Apartamos del fuego.

Cuando esta mezcla se haya templado, añadimos el queso de untar y batimos bien. Comenzará a espesar al añadirle un ingrediente frío. Añadimos ahora las yemas de huevo y integramos bien. Mezclamos por último, y con cuidado, la nata montada, con movimientos envolventes, para que no se baje. La mezcla quedará con una textura parecida a una mousse.

Colocamos la base de masa quebrada en el fondo de un molde desmontable con el fondo y los lados cubiertos de papel encerado, y vertemos sobre ella la preparación anterior. Dejamos cuajar la gelatina en la nevera durante dos o tres horas. Cuanto más tiempo mejor.

Cuando vayamos a servir la tarta, asegurándonos de que ha cuajado por completo, desmoldamos en un plato o papel, y colocamos sobre ella las porciones de galleta formando una tapa completa. Espolvoreamos el azúcar glass con la ayuda de un colador y después trasladamos con mucho cuidado la tarta a la bandeja de servir.

jueves, 14 de octubre de 2010

Albóndigas en salsa cebollera y pimiento rojo frito.

Redonditas, calentitas, con salsita para mojar... mmmm ¡Ya está aquí el otoño!



INGREDIENTES

Para unas 20 albóndigas...

300 g. de carne picada mixta.
Una yema de huevo.
Dos dientes de ajo pelados y machacados.
Dos rebanadas de pan de molde.
Un cuarto de cebolla picada en brunoise.
Perejil, pimienta y sal.
Un poco de leche para remojar el pan.
Aceite de oliva para freír.
Harina para rebozar.

Para la salsa...

Tres cebollas grandes.
Aceite de oliva.
Un vasito de vino blanco.
Sal.
Aceite de oliva.

Mezclamos en un bol la carne, la yema de huevo, los condimentos, y la miga del pan previamente remojada en leche y escurrida. Amasamos con las manos (es mucho más agradable si la carne está a temperatura ambiente) hasta que todos los ingredientes estén perfectamente mezclados. La cebolla ha de estar picada muy, muy fina, cuanto más mejor, para que no se encuentren los pedazos en la boca, pero sí aporte jugosidad a la albondiga. Si la mezcla nos ha quedado muy blandita (porque no hemos escurrido bien el pan o porque el huevo tenía la yema muy grande), podemos ir añadiendo un poco de harina, pero sin pasarnos o quedarán muy duras al cocinarse.

Hacemos bolas del tamaño deseado, procurando que sean todas iguales (por estética), y las rebozamos en harina antes de freírlas a fuego bastante fuerte. Cuando estén doradas las retiramos a una fuente con papel absorbente en el fondo para que se libren del exceso de aceite. Reservamos.

Mientras, en una olla ancha, y con un par de cucharadas de aceite (podemos reutilizar el de freír las albóndigas si no se nos ha quemado), pochamos la cebolla con una puntita de sal a fuego lento durante diez o quince minutos, que se dore poco a poco pero sin quemarse. Cuando se haya vuelto marrón caramelo y empiece a deshacerse, añadimos la copita de vino blanco (y una hoja de laurel si nos gusta el sabor). Dejamos reducir durante unos minutos más, y trituramos con la batidora. Añadiremos agua o mejor aún caldo, si tenemos, mientras seguimos dándole a la batidora, hasta obtener una textura cremosa donde terminarán de cocer las albóndigas. Para ello las echamos en la olla y las dejamos a fuego muuuuy lento unos minutos más.

En este momento, justo antes de servir, podemos picar el pimiento en pequeños cuadraditos, y dejarlo caer encima de cada ración, una vez emplatada.

Se pueden acompañar de patatas fritas, arroz en blanco o puré de patatas. ¡Ah!¡Y al día siguiente están igual de buenas!

miércoles, 13 de octubre de 2010

Risotto de berenjenas y algas.

Vaya con las algas, menudo cuerno de la abundancia. El alga wakame, en concreto, es muy rica en Calcio, además de en Potasio, Sodio,Yodo, Fósforo y Magnesio, y tiene muchas vitaminas A, B1, B2 y C. Todo eso sin apenas calorías, y concentrado en una textura única, crujiente y blandita a la vez. Una maravilla, vamos. (Si tenemos problemas de tiroides mejor no consumirla por su alto contenido en Yodo)



Mezclada con otros alimentos no destaca especialmente por su sabor. En este risotto si no llego a avisar en casa, cuela por cualquier verdura de hoja, sin duda alguna.

INGREDIENTES (para dos personas)

1 cebolla.
150 g. de arroz para risotto.
Una berenjena.
Dos ajos.
150 ml. de vino blanco.
Un litro de caldo ligero de verduras.
50 g de queso parmesano (mejor un trozo que el que viene en polvo).
1 chorrito de nata.
Sal, pimienta y perejil.
Aceite de oliva.
1 lata de 90 g. de alga Wakame en conserva. (Si las habeis comprado deshidratadas, seguid las instrucciones del fabricante).


Algas wakame

Para un buen risotto, es mejor seguir las recomendaciones que en su día colgué AQUÍ, son unas instrucciones paso a paso comunes a todas las recetas de risotto, y así hacer más cortas las explicaciones de cada uno en particular.

Ponemos a calentar el caldo de verduras.

Hacemos un sofrito con la cebolla y el ajo picaditos, en un buen chorro de aceite de oliva. Una vez pochadas estas verduras, añadimos la berenjena cortada en dados de un centímetro aproximadamente. Absorberá casi todo el aceite, porque la berenjena es como una esponja, así que no tengais el fuego muy alto o se quemará todo.
Dejamos hacerse unos minutillos y añadimos el arroz. Removemos bien, dejándolo tostarse un poco, y agregamos el vino blanco. Removemos bien con cuidado de no tener la cara muy encima o los vapores etílicos podrían hacernos ver la vida demasiado maravillosa y olvidarnos de seguir cocinando, jejejeje.

Pasados unos segundos removiendo el arroz y mezclándolo con las verduras a la vez que se tuesta, empezamos a añadir el caldo de verduras que ya estará caliente para no cortar la cocción del arroz. Vamos añadiendo caldo a medida que el cereal absorba todo el líquido y seguimos removiendo siempre, sin prisa pero sin pausa. A los diez minutos aproximadamente añadimos las algas (no las pongo al principio para que con tanto remover, no se rompan demasiado y queden trozos vistosos). Añadimos también las especias. Removemos y removemos, y volvemos a remover, hasta que pasen 20 minutos de cocción en total, o hasta que el arroz no admita más caldo (lo que ocurra antes). Probamos y corregimos de sal si hace falta (Suponemos que el caldo de verduras ya tenía sal). Agregamos también el chorrito de nata, y el queso parmesado rallado. Removemos bien (ya queda poco de remover) y dejamos reposar un par de minutos antes de servir.

Queda muy bien con un crujiente de bacon por encima.


Una foto que he encontrado en la red, de algas wakame en un secadero japonés.

miércoles, 28 de julio de 2010

Panecillos dulces

Mi levadura fresca estaba un poco pasada ya, deberían haber crecido un poco más...



INGREDIENTES (Para unos 10 panecillos individuales)

500 g. de harina.
150 g. de leche.
75 g. de mantequilla.
2 huevos y una yema para pintar.
80 g. de azúcar.
25 g. de levadura fresca prensada.
Media cucharadita de café de sal.


Mezclamos todos los ingredientes secos en un cuenco grande (incluída la levadura desmenuzada) y agregamos la leche templada, donde previamente habremos derretido la mantequilla. Añadiremos también los huevos batidos y amasaremos hasta obtener una bola que no se pegue a las paredes del cuenco (Dependiendo del tamaño de los huevos podrá hacer falta añadir algo de harina, recomiendo usar los de tamaño etiquetado como "M" en la caja). Dejamos fermentar la masa una hora, hasta que doble su volumen, tapada con un paño de cocina limpio y mojado.

Una vez ha crecido la masa, la desgasificamos aplastándola un par de veces y modelamos los panecillos. Para darles forma de falso croasán, hay que hacer planchas con la ayuda de un rodillo, recortar triángulos y enrollarlos desde uno de los lados hasta el vértice contrario.

Luego pintaremos cada pieza con yema de huevo batido, y los dejaremos levar otra hora, momento en que procederemos a hornear a unos 180 grados hasta que estén dorados y cocidos por dentro, (dependiendo el tiempo de horneado de lo gruesas que hayamos hecho las piezas) Las de la foto, como orientación, necesitaron media hora de cocción, y tuve que cubrirlos con un papel de aluminio para que no se tostaran demasiado.

jueves, 24 de junio de 2010

Hojas de parra rellenas de arroz y carne al curry.

Este es un plato muy laborioso pero sinceramente creo que merece la pena, sobre todo si vamos a hacer muchas unidades y guardamos parte de ellas en el congelador para futuros imprevistos/caprichos/cenas improvisadas ¡A trabajar!



INGREDIENTES (Para 12 paquetitos)

12 Hojas de parra (y alguna más por si se rompe alguna o para decorar)
Medio vaso de arroz.
Un diente de ajo.
Una cebolla.
Una zanahoria.
Un manojito de judías redondas.
Aceite de oliva.
Sal.
Curry en polvo.
100 g de carne picada(de ternera, pollo, cordero, o mixta)
Un limón.



Preparamos un ARROZ BLANCO con el arroz, el ajo, y un poco de aceite. Reservamos.

Cocemos las judías una vez lavadas y limpias de rabitos, hilos, trozos feos y demás impurezas. Mientras tanto, en una sartén honda pochamos las verduras: Cebolla y zanahoria picadas cuanto más fino mejor. Una vez sofritas, cuando la cebolla esté transparente y empiece a dorarse, y la zanahoria esté blandita, añadimos la carne picada, sin dejar de remover para deshacerla bien. Sofreímos a fuego vivo durante unos 10 minutos, removiendo y procurando que la carne se dore pero no se queme. Durante este tiempo las judías ya deberían estar cocidas, las añadimos bien escurridas y picadas a la mezcla de carne y verduras, y removemos bien. Añadimos un chorro de vino blanco. Echamos también una cucharadita de curry en polvo. Corregimos de sal al gusto y también podemos añadir algún tipo de picante (tabasco, concentrado de guindilla, o pimienta) Añadimos el arroz blanco que teníamos reservado, y mezclamos hasta que todo esté perfectamente integrado. Dejaremos enfriar para poder manipular mejor el relleno. Si en el fondo de la sartén se ha acumulado demasiado líquido, es mejor escurrirlo en caliente (Lo que yo he hecho ha sido volcar todo el relleno en un escurrepasta cubierto con varias hojas de papel absorbente)

Podemos aprovechar el agua de cocer las judías, que además ya estará caliente (con el consiguiente ahorro energético) para hervir las hojas de parra. Una vez que estén bien lavadas, añadimos al agua , el zumo de un limón, e introducimos las hojas una a una hasta que estén completamente sumergidas. Las dejaremos hervir durante cinco minutos más o menos, pero no a borbotones porque no queremos que se rompan.

Transcurrido ese tiempo, las sacamos con la ayuda de una espátula o espumadera, y las dejamos enfriar lo más estiradas posible (ahora viene bien no haberle cortado los rabitos).

Una vez alcancen una temperatura tolerable para nuestros deditos o dedazos, las vamos separando una a una y cortándoles ahora el peciolo, lo más cerca que podamos de la unión con la hoja.

Es justo ahí, de donde nacía el rabito, lo más cerca que podamos, donde colocaremos cada porción de relleno. Enroscamos la hoja hacia la punta de la misma, apretando bien cada vez, y antes de llegar al final, doblaremos hacia dentro la parte de hoja sobrante a izquierda y derecha. Terminanos de enroscar, y repetimos con todas las hojas restantes.

El último paso es freír los paquetitos en aceite de oliva muy caliente, para que la hoja quede crujiente y el interior tierno y calentito. Se puede tener todo preparado para freír en el último momento, si tenemos invitados en casa o no sabemos la hora exacta en la que nos sentaremos a la mesa.

He probado a congelar unas cuantas hojas rellenas, sin freír, para probar qué tal quedarían fritas directamente del congelador. Ya os contaré, y vosotr@s ¡Ya me diréis qué tal os sale el plato si os animáis con él!

martes, 4 de mayo de 2010

Tarta mousse de limón con galleta de chocolate.

La abuela de Antonio hace de vez en cuando una tarta de limón parecida a esta. Me dijo que lleva huevos, leche condensada, limón y gelatina, y especulando las cantidades hice este pastel, con la bonificación de la base chocolateada.



INGREDIENTES:

PARA LA BASE necesitaremos

220 g de harina
125 g de mantequilla a temperatura ambiente, en dados.
70 g de azúcar.
Un huevo.
30 g de cacao en polvo puro. (Yo usé marca Valor)
Una pizca de sal.

PARA LA MOUSSE necesitaremos

4 limones exprimidos
La cáscara rallada de dos de ellos.
4 claras de huevo.
2 yemas.
370 g de leche condensada (Una lata pequeña de las de "La lechera")
9 hojas de gelatina neutra.
Un poco de cremor tártaro si tenemos, pero es prescindible.



Hacemos una especie de masa quebrada, mezclando los ingredientes secos, a los que añadiremos los cubos de mantequilla. Frotamos con los dedos deshaciendo la mantequilla hasta obtener una mezcla de aspecto arenoso, y añadimos el huevo. Amasamos hasta integrar todo en una masa maleable de tacto muy parecido al de la plastilina. Si el huevo era muy pequeño necesitaremos añadir un poquitín de agua. Forramos el molde con esta pasta, cubrimos con papel de aliminio o vegetal, presionando bien contra los lados y el fondo, y rellenamos con alubias, garbanzos, o bolas de cerámica específicas para ello (Esto se hace para que la masa no suba o se desprenda de las paredes al coger calor y derretirse la mantequilla) Lo hornearemos 15 minutos a 150º con cuidado de que no se nos queme. Al resultar una masa negra no nos podemos orientar por el color dorado de los bordes así que mucho ojo. Una vez cocida la base, dejamos enfriar, retiramos el peso y reservamos sin desmoldar.

Nos ponemos con la mousse. Ponemos a hidratar la gelatina en agua fría. Vertemos la leche condensada en un cuenco grande. Una vez estén hinchadas las láminas de gelatina las escurrimos, y las deshacemos en el zumo de los limones que previamente habremos puesto a calentar. Removemos bien hasta su completa disolución y apartamos del fuego. Añadimos esta mezcla a la leche condensada, sin parar de remover. Añadimos también las ralladuras de limón. Dejamos enfriar removiendo de vez en cuando para saber cuándo la mezcla comience a espesar. Mientras tanto batimos las claras a punto de nieve con una pizca de sal y el cremor tártaro. Una vez que esté tan firme que podamos darle la vuelta al recipiente y no se desprendan de este, añadimos las yemas y seguimos batiendo. Este merengue con yemas lo añadiremos a la mezcla de leche condensada y limón, de manera muy delicada, con movimientos envolventes de abajo a arriba, para que se integren las dos pastas sin que se bajen las claras.
Volcamos sobre la base, asegurándonos antes de que está completamente fría, y decoramos con fideos de chocolate o ralladura de lima.

Yo recomiendo probar la mousse antes de volcarla en la base, porque si los limones son muy ácidos, o somos extremadamente golosos, puede que hiciese falta añadir un poco de azúcar (mejor glass, para que se disuelva más fácilmente).

Metemos en la nevera hasta que la gelatina cuaje del todo. Mejor sería dejarla preparada del día anterior pero con unas horas bastará.


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martes, 6 de abril de 2010

Pequeñas bombas de crema y nata.

¡BOooooooommmbas!


INGREDIENTES (para una docena de bombitas)

125 g. de harina de trigo.
125 g. de harina de arroz.
20 g. de manteca de cerdo (se puede usar mantequilla).
1 pizca de sal.
50 g. de azúcar.
15 g. de levadura fresca.
1 huevo.
80 ml de leche.
Esencias de vainilla y/o almendra.

Calentamos la leche y derretimos en ella la manteca de cerdo. Dejamos templar hasta que la temperatura baje de 30 grados. Mayor calor podría anular el efecto de la levadura fresca.

En un cuenco grande, volcamos la harina, el azúcar, la sal y las esencias, y mezclamos bien. Formamos un volcán y echamos en él el huevo, parte de la leche tibia, y la levadura desmenuzada. Vamos mezclando y añadiendo leche hasta llegar a una masa blanda pero consistente. Si no se despega de las paredes podemos añadir más harina, pero no demasiada.

Dejamos levar 1 hora tapando la masa con un paño limpio y húmedo. Cuando haya doblado su volumen podemos modelar los bollitos con la forma que deseemos. Desgasificamos y estiramos la masa con la ayuda de un rodillo hasta un grosor de un centímetro y medio más o menos, y cortamos círculos con la ayuda del borde de un vaso. Colocamos las piezas de masa en una superficie bien enharinada y las dejamos levar otra vez hasta que hayan doblado su volumen. (En mi caso estuvieron así toda la noche, porque hacía bastante frío, pero en un ambiente cálido bastará con unas horas o menos incluso).



Calentamos aceite de girasol en una cacerola profunda, y freimos los bollitos a temperatura media hasta que se doren. Si agitamos la cacerola mientras se fríen se hincharán más ¿Por qué? No lo sé, pero está comprobado. Si alguien lo sabe que nos lo explique. Tendremos especial cuidado en que el aceite no esté muy caliente, o se pondrán crujientes por fuera y crudos por dentro, y eso no es lo que pretendemos.

Una vez fríos los cortamos por la mitad con un cuchillo de sierra, y los rellenamos con crema pastelera, nata montada, o lo que nos apetezca en ese momento. Espolvoreamos con azúcar glass.

lunes, 22 de febrero de 2010

Orejas de carnaval (Tradicional gallego)

Otra de las deliciosas recetas de la Abuela de Antonio, que como siempre le salen a ella infinitamente mejor que a mí. Son unos dulces muy poco dulces (sólo llevan el azúcar espolvoreado por encima) que en Galicia se suelen tomar en época de carnaval. Se llaman orejas porque al freírlas se les da la forma de orejas de cerdito, pero en muchas panaderías y pastelerías se ven con una sosa y moderna forma perfectamente rectangular. Las cantidades de la receta son las apropiadas para un huevo, y dan para entre 30 y 60 orejas, dependiendo de lo mañosos que seais con el rodillo de cocina, porque cuanto más fina quede la masa, mejor (y más unidades por igual cantidad de masa). Si sois pocos en casa y os gustaría hacer menos, dividís todos los ingredientes a la mitad, y para partir el huevo, ya sabeis el truco: batidlo primero y añadid sólo la mitad.



INGREDIENTES

600 gr. de harina de trigo.
1 huevo.
100 gr. de margarina o mantequilla.
150 ml de leche.
1 cucharadita de canela.
La ralladura de 1 limón.
150 ml de agua.
150 ml de aceite
Una cucharada de licor de anís.
Azúcar glass.

Mezclamos en un recipiente el huevo, la mantequilla derretida, la leche, el aceite, el anís y la canela, y vamos incorporando poco a poco la harina hasta formar una masa elástica. Dejamos reposar un cuarto de hora.

Y ahora el secreto de que las orejas queden muy crujientes:
Estiramos la masa con la ayuda de un rodillo, y la salpicamos con un poco de agua. Doblamos dos veces y amasamos otra vez. Se convertirá en una masa pegajosa, pero seguiremos amasando hasta que integre toda el agua y vuelva a desprenderse de la superficie de trabajo. Repetimos la operación un par de veces, y ya podemos darles forma a las orejas.



Para hacerlas, cogemos trozos de masa y la estiramos con el rodillo cuanto más fina mejor, en tiras de unos 15 cm de ancho. Cortamos triángulos equiláteros y freímos en abundante aceite a media temperatura, para que no se tuesten demasiado. Al echarlas de una en una en la sartén, se les da forma con la ayuda de un tenedor, hendiendo uno de los lados de cada triángulo hacia el vértice opuesto. Se mantiene el tenedor unos segundos hasta que al despegarlo de la masa ésta mantiene la forma con pliegues. Se fríen unos minutos agitando la sartén continuamente o cubriéndolas de aceite con la ayuda de una espumadera.

Se retiran del aceite y se dejan escurrir sobre un papel absorbente. Luego se espolvorean con azúcar glass mezclado con canela molida, en una proporción de cuatro a una.

No sé exactamente el motivo, pero saltándose el paso del salpicado de agua y amasado, no quedan tan crujientes ni aguantan tantos días como el primero. Crujientes y sabrosas.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Tarta de fresas y coco

La señora primavera se acerca a nuestro hemisferio. Lo sé porque la preceden sus aromas: La tierra secándose después de la lluvia, el polvo que vuela desde las ventanas donde señoras sacuden los cojines y las mantas apelmazadas del invierno, y el fantástico olor de las fresas maduras.



¿Qué mejor para celebrar San Valentín que una tarta de fresas y nata?

INGREDIENTES (para una tarta de 8 porciones)

3 huevos.
130 g, de azúcar.
90 g de harina de repostería.
1 cucharadita pequeña de levadura en polvo.
50 g. de coco rallado.
250 g de fresas.
400 ml de nata para montar.
Esencia de vainilla.
4 hojas de gelatina.
150 ml de salsa de chocolate.



Precalentamos el horno a 180º.

Separamos las claras de las yemas. Batimos las claras con una pizca de sal, hasta obtener un punto de nieve dura. Añadimos 100 g de azúcar sin dejar de batir. Añadimos las yemas, una a una, y seguimos batiendo hasta integrarlas por completo. Añadimos la harina mezclada con la levadura y una cucharada de coco rallado. Mezclamos bien, sin batir, para que las claras no se bajen.

Vertemos la masa sobre un molde rectangular cuyo fondo habremos recubierto de papel vegetal. Horneamos de 15 a 20 minutos y dejamos enfriar antes de seguir.

Para la salsa de chocolate podemos usar sirope preparado, o hacernos el nuestro con chocolate, nata y algún licor, por ejemplo whiskey. Sobre el chocolate rallado vertemos la nata caliente (sin que llegue a hervir), en poca cantidad cada vez, hasta obtener una textura cremosa. Añadimos el licor y removemos hasta obtener una textura lisa y brillante. Reservamos caliente en un cuenco sumergido a medias en un recipiente con agua caliente.

Extendemos parte de esta crema o sirope por encima del bizcocho, que quede bien cubierto, y espolvoreamos por encima la mitad del coco rallado que nos queda.

Por otro lado ponemos las hojas de gelatina a hidratar, mientras lavamos las fresas y las cortamos en dados. Montamos la nata, añadimos el resto del azúcar , el coco restante, y unas gotas de esencia de vainilla. Incorporamos los dados de fresa.

Disolvemos la gelatina, ya hinchada y escurrida, en 75 ml de leche a punto de hervir, removemos bien, que no nos quede ningún pedacito de gelatina sin deshacer, y dejamos enfriar un poco. La incorporamos a la mezcla anterior y removemos bien, dejando que se espese ligeramente al mezclarse con el ingrediente frío.

Extendemos la crema de nata y fresas por encima de la base de bizcocho con el chocolate, y dejamos enfriar. Podemos decorar con crema de chocolate si nos ha sobrado.

Dejamos enfriar en la nevera al menos media hora.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Tarta de chocolate I

No os creais que a lo largo de mi vida he hecho muchas tartas de chocolate. Esta es la primera a la que me he atrevido a sacarle una foto. Está rellena de crema de limón (ya es la última receta con Curd).



INGREDIENTES

2 yogures de chocolate
3 huevos.
2 medidas de yogur de azúcar.
1/2 medida de aceite de girasol.
3 medidas de harina.
1 medida de nesquik.
1 cucharadita de café de levadura en polvo.
Unas gotas de esencia de vainilla.

Batir todos los ingredientes y hornear 45 minutos a 170º

Una vez comprobado que el bizcocho está hecho por el centro, pinchándolo con una aguja de tejer y que esta salga limpia, lo dejamos enfriar sobre una rejilla.

Cuando esté frío, lo dividimos en dos partes horizontalmente y con cuidado de que no se rompan, mejor cortándolas con un cuchillo de sierra. Rellenamos y volvemos a tapar. Retiramos la crema que se salga por los lados.

Cubrimos con cobertura de chocolate:

INGREDIENTES:

150 g. de chocolate de cobertura.
125 g. de leche.
1 hoja de gelatina neutra.
Una cucharadita de canela.

Ponemos a rejomar la hoja de gelatina, y mientras tanto calentamos la leche y partimos el chocolate en trozos muy pequeños. Cuanto más mejor.
Lo ponemos en un cuenco y vamos añadiendo leche caliente (sin que llegue a hervir) sobre el chocolate y removemos sin parar. Añadimos la gelatina escurrida y la canela en polvo. Removemos bien pero sin batir para que no se formen burbujas, hasta que el chocolate se haya derretido del todo y la gelatina se haya disuelto por completo.

Cubrimos la tarta desde el centro, dejando que la cobertura resbale por los lados hasta cubrir el bizcocho completamente. Antes de que se endurezca, decoramos con bolitas de chocolate, fideos, láminas de almendra o lo que nos apetezca en ese momento.

jueves, 28 de enero de 2010

Golems de pan de leche con crema de limón

Golem: En el folclore medieval y la mitología judía, es un ser animado fabricado a partir de materia inanimada. Estos panes han crecido tanto que creí que iban a abrir la puerta del horno y decirme "Hola, creo que nos has puesto poca crema"...




Para 4 panes de leche grandecitos...

INGREDIENTES

125 G de leche tibia.
30 g. de mantequilla derretida.
1 huevo.
Una pizca de sal.
280 g. de harina de fuerza.
3 cucharadas de azúcar.
1o g. de levadura fresca.

Curd de limón.



Calentamos la leche a unos 40ºC (Más temperatura perjudicará a la levadura), y la mezclamos con la mantequilla derretida y el huevo batido.

Formamos un volcán con la harina y el azúcar mezclados, y en centro vertemos la mezcla anterior. Disolvemos la levadura en ella, y procedemos a mezclar y amasar, añadiendo más harina si es necesario hasta que la masa se despegue de las paredes del recipiente o de la encimera.

Dejamos levar una hora y media aproximadamente. La bola de masa ha de doblar su volumen, dependiendo de la temperatura ambiente necesitará más o menos tiempo.

Cuando el tamaño sea el doble, desgasificamos la masa aplastándola y doblándola tres o cuatro veces. Dejamos reposar diez minutos más, y modelamos los panecillos.

Yo la he dividido en 4 partes dándoles forma ovalada, y he hecho un corte bastante profundo longitudinalmente, con vistas a rellenarlos.

Los dejamos levar otra media hora.

Rellenamos con la crema de limón, pintamos con leche, y espolvoreamos con azúcar.

Horneamos de 15 a 20 minutos, en horno precalentado, a 170 grados centígrados.

Guardar en lugar hermético pero mejor consumir al momento, porque pierden mucho con el tiempo.