200 g de harina.
50 g. de azúcar lustre.
150 g. de mantequilla o margarina a temperatura ambiente.
Media yema de huevo.
Un par de cucharadas de flores de lavanda.
Una pizca de sal.
100 g. de chocolate al 70% de cacao.
Batimos la mantequilla y el azúcar hasta obtener una masa espumosa. Añadimos la yema y mezclamos. Tamizamos la harina, la sal y las flores de lavanda, y amasamos hasta obtener una pasta firme. La envolvemos en papel film y la dejamos reposar media hora en la nevera. Hacemos pequeñas bolas con la masa y las colocamos en una bandeja de horno (con plancha de silicona o papel de hornear). Presionamos cada una de las bolas con el dedo o el nudillo para hacer un pequeño hueco que más tarde rellenaremos con el chocolate. Horneamos a 190 grados hasta que las galletas comiencen a dorarse. Las dejamos enfriar en la bandeja (en caliente son sumamente frágiles y blandas) mientras derretimos el chocolate al baño maría (o en el microondas, removiendo cada 30 segundos para evitar que se queme). Lo vertemos en los huecos con mucho cuidado y dejamos endurecer a temperatura ambiente. ¡Ya veréis qué sabor y qué aroma!