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lunes, 19 de marzo de 2012

Puerros a la crema de queso de Valdeón

El queso de Valdeón es un aromático y algo picante queso azul producido en las montañas de León. Estando de excursión por Las Medulas probamos este plato en un restaurante de la zona y nos compramos la crema de queso sólo para hacerlo en casa. Se comercializa en tarros bajo la marca Garganta del Cares y es sólo para paladares amantes de los sabores fuertes. En su lugar pueden utilizarse unos trocitos de cualquier queso azul.



INGREDIENTES

Puerros tiernos y sin dureza central.
Queso tierno.
Queso azul o crema de queso Valdeón.
Un pellizco de sal.



La elaboración es tan sencilla...

Cocemos los puerros en abundante agua salada hasta que estén tiernos.

Los escurrimos y colocamos en recipientes de barro o material que pueda ir al horno.

Cubrimos con el queso tierno y unos trocitos de queso azul o una cucharadita de crema de queso Valdeón.

Metemos al horno a 200 grados hasta que la superficie esté dorada.

Este post ha sido redactado según el

Código de Confianza C0C

lunes, 19 de septiembre de 2011

Crema de queso "Afuega´l pitu" con finas hierbas.

El queso Afuega´l pitu es uno de los tipos de quesos producidos en Asturias desde hace más tiempo, parece ser que este queso aparece documentado ya en el siglo XVIII, lo que no sé es el porqué del nombre. Leo en algunos sitios que es porque se aprieta el paño donde se le extrae el suero, pero me parece más divertido pensar que es porque tragarlo es un tanto trabajoso, por esa textura pastosa que se te pega al paladar y que bien merece un trago de sidra para ayudar a bajarlo.



Cuando el queso pierde su frescura podemos darle una nueva vida añadiendo ingredientes que le den un poco de sabor y una nueva textura. En este caso yo añadí:

Ajo fresco.
Perejil fresco
Cebolleta.
Aceite de oliva.
Pimienta.

Lo metí todo en el vaso de la trituradora, junto con una buena parte de queso Afuega´l pitu. No especifico cantidades porque esto más que una receta es una idea que podemos hacer con cualquier queso fresco, y todo depende de nuestro gusto.


martes, 15 de febrero de 2011

Tarta de queso nevada

No me puedo creer que no haya subido ninguna receta de tarta de queso. ¡Si es mi favorita! Esta es una manera más de presentarla... Es una tarta pequeña, en casa sólo somos dos así que siempre las hago pequeñas para no estar toda la semana comiendo dulce. Contad con doblar o aumentar proporcionalmente las cantidades para moldes grandes.



INGREDIENTES (Para un molde desmontable alto de 18 cm)

Masa quebrada dulce,aromatizada con la ralladura de medio limón. Esta vez la he hecho en la panificadora (qué fácil, con lo laborioso que es hacerlo a mano). Sólo echar todos los ingredientes en la cubeta en el programa de amasado. Ir añadiendo cucharadas (de café) de agua hasta que todo amalgame. Lo que sobre se puede congelar bien envuelto en papel plástico transparente.

250 ml de nata para montar.
200 g. de queso de untar tipo Philadelphia.
Dos yemas de huevo.
4 hojas de gelatina neutra.
100 ml de leche.
100 g. de azúcar.

Azucar glass para decorar.



Primero haremos la base y la cubierta de la tarta. Una vez haya reposado la masa quebrada de limón, la extendemos con la ayuda de un rodillo de cocina hasta obtener un grosor de unos 3 o 4 milimetros. (yo lo hago siempre entre dos láminas de papel film transparente, así no hace falta enharinar la superficie ni el rodillo, y luego también es más fácil de manipular. Necesitaremos dos círculos del tamaño del fondo del molde donde haremos la tarta. Los colocamos en la bandeja del horno y uno de ellos lo cortamos en porciones del tamaño de ración, con un cuchillo afilado. Procuraremos hacer estos cortes con un cuchillo grande, presionando y levantando la hoja cuidadosamente,sin arrastrar, para que no se deforme el círculo. Cuanto más iguales queden las porciones, más estético será el resultado final. Este precortado lo hacemos para poder cortar la tarta una vez terminada sin que se deshaga o deforme, porque la masa quebrada en frío es dura y nos sería imposible atravesarla con el cuchillo sin aplastar el relleno.

Horneamos 10/15 minutos a 190 grados, hasta que empiece a dorarse, y dejamos enfriar sobre la bandeja, fuera del horno.



Para el relleno de queso:

Montamos la nata y reservamos. Hidratamos las hojas de gelatina.
Calentamos la leche y añadimos el azúcar hasta disolverlo por completo. Agregamos también las hojas de gelatina hidratadas y escurridas y removemos hasta hacerlas desaparecer. Apartamos del fuego.

Cuando esta mezcla se haya templado, añadimos el queso de untar y batimos bien. Comenzará a espesar al añadirle un ingrediente frío. Añadimos ahora las yemas de huevo y integramos bien. Mezclamos por último, y con cuidado, la nata montada, con movimientos envolventes, para que no se baje. La mezcla quedará con una textura parecida a una mousse.

Colocamos la base de masa quebrada en el fondo de un molde desmontable con el fondo y los lados cubiertos de papel encerado, y vertemos sobre ella la preparación anterior. Dejamos cuajar la gelatina en la nevera durante dos o tres horas. Cuanto más tiempo mejor.

Cuando vayamos a servir la tarta, asegurándonos de que ha cuajado por completo, desmoldamos en un plato o papel, y colocamos sobre ella las porciones de galleta formando una tapa completa. Espolvoreamos el azúcar glass con la ayuda de un colador y después trasladamos con mucho cuidado la tarta a la bandeja de servir.

domingo, 16 de enero de 2011

Scones de tomillo y Grana padano

Un scone es un bollo típico de Escocia, (De hecho allí hay una ciudad con ese nombre, lo que me hace suponer que su origen es en concreto de ese lugar) cuyo consumo se ha extendido a todo el Reino Unido y más allá. Más a menudo encontraremos en las islas scones dulces que salados, refiriéndonos a estos últimos como "bollos de soda" y llevando harina de patata como ingrediente principal. Yo he unido la tradición Escoces con la Italiana: concretamente el queso Grana Padano fue creado por los monjes cistercienses de Chiaravalle que usaban queso curado como una forma de conservar los excedentes de leche. ¿Sabías que cada queso Grana Padano pesa entre 24 y 40 kilos?



INGREDIENTES

250 g. de harina de trigo.
90 g. de mantequilla.
Un huevo batido.
75 g. de leche entera.
50 g. de azúcar glass.
125 g. de queso Grana padano rallado.
Una cucharada de postre de tomillo.
Una pizca de sal.
Una cucharadita de levadura en polvo. (un sobre royal o potax).


Batimos la mantequilla a temperatura ambiente, con unas varillas, hasta obtener una crema espumosa. Añadimos las hierbas, la sal, el azúcar y el queso y la mitad del huevo batido (reservaremos la otra mitad para pintar los bollos), y después la harina mezclada con la levadura.
Mezclamos con una espátula de madera formando grumos arenosos, y vamos añadiendo la leche mientras seguimos abatanando la mezcla. No hace falta trabajarla con las manos,
de hecho no debe amasarse demasiado. La consistencia final no ha de ser una masa firme ni lisa, si no una bola informe apelotonada y frágil. La dejaremos reposar en la nevera para que se endurezca un poco.

Pasada media hora más o menos, y sobre una superficie enharinada, aplanamos la bola hasta obtener una plancha de unos 3 centímetros de grosor, y cortamos los scones con un cortapastas o un vaso. Los vamos colocando en la bandeja del horno y pintamos con el huevo batido que habíamos reservado con anterioridad. Horneamos 15 minutos a 180 grados, colocando un papel vegetal por encima los últimos diez minutos, para que el interior quede húmedo, y el exterior crujiente y dorado pero no quemado.

Estos scones resultan riquísimos cortados a la mitad y rellenos con jamón cocido, pero también están muy buenos solos, como acompañamiento o como aperitivo.

miércoles, 9 de junio de 2010

Soufflé de queso

Corrí desde la cocina al comedor sujetando el soufflé con las manoplas acolchadas, saltando sobre los gatos y esquivando obstáculos que diez segundos antes no estaban ahí, a toda velocidad, nadie que estuviese mirando en ese momento pudo verme, y aun así, a pesar de mi aceleración imposible, de mi supervelocidad salvaje, el soufflé se bajó mientras cogía la cámara ya encendida y enfocaba el centro de atención. Qué difícil es fotografiar un soufflé, madre mía!



INGREDIENTES

500 ml. de leche.
100 g. de mantequilla.
4 cucharadas de harina.
150 g. de queso rallado emmental.
3 yemas de huevo
5 claras de huevo.
Sal y pimienta.

Hacemos una bechamel con la mantequilla, harina y leche, ya sabeis: Derretimos la mantequilla, añadimos la harina y removemos hasta que se tueste un poquito, vamos añadiendo la leche lentamente mientras removemos con unas varillas, hasta acabarla por completo y la salsa esté homogénea y espesa. Salpimentamos. Fuera del fuego ya, añadimos las yemas , integrándolas de una en una a la masa.
En esta bechamel añadimos el queso rallado hasta que se derrita, y si queremos poner algún ingrediente más, es el momento también de agregarlo. Reservamos y dejamos templar mientras montamos las claras (que no se enfríe del todo o se solidificará).

Montamos las claras a punto de nieve, primero batiendo despacio y a más velocidad al final. Cuanto más duras queden las claras, mejor.

Mezclamos las claras con la masa de queso un poco tibia ya, con movimientos envolventes, despacito, para que no se baje la espuma.

Vertemos sobre un molde de soufflé engrasado y metemos a horno precalentado, 200 grados durante 45 minutos. A mitad de cocción podemos cubrir con un papel de aluminio para que no se tueste demasiado la parte superior. Comprobamos que esté cocinado clavándole una aguja de tejer hasta el centro, y cuando salga limpia, está listo. Es mejor abrir cuantas menos veces el horno, mejor. Limpiar de obstáculos el pasillo y servir inmediatamente ¡Antes de que se desinfle!

martes, 4 de mayo de 2010

Cachopitos enrollados con rebozado de ajónjoli.

¡Un montón de tiempo sin actualizar! He encontrado tantos otros blogs de cocina interesantes que me he pasado el tiempo haciendo recetas suyas, algunas con buen resultado, otras no tanto, que no he hecho apenas recetas nuevas para subir. Ayer tocaron estos cachopos en miniatura. Si quereis comer cachopo de verdad, id a Asturias y llevad bicarbonato. :)



INGREDIENTES:

Escalopines de ternera.
Queso semicurado.
Jamón serrano.

PARA EL REBOZADO ESPECIAL:

Regañas de ajónjoli.
Huevo batido.
Harina.
Pizca de sal.


Trituramos las regañas de ajónjoli hasta hacerlas polvo. Los rebozados caseros (no hechos con pan rallado comercial) quedan crujientes y además se les puede aportar un montón de sabores. Podemos triturar pan de aceitunas seco, tostadas multicereales, incluso galletas maría, como ya hemos visto en las croquetas Pozarsky.

Golpeamos los escalopines con el dorso de un cuchillo ancho para hacerlos aún más finos si cabe. Colocamos sobre cada uno una loncha de jamón serrano de su tamaño, y enrollamos con cada uno un palito de queso semi curado. Para que los rollitos no se abran podemos recurrir al palillo, pero yo prefiero ser un poco más lenta y pegar cada borde con huevo batido, para que luego no molesten en el plato.

Rebozamos con harina primero, huevo batido después, y finalmente el pan rallado casero. Insistimos en los extremos de los canutillos mojando otra vez en huevo y pan rallado. Apretamos bien y metemos en la nevera mientras preparamos la guarnición.

Freír en abundante aceite muy caliente hasta que se doren. Al ser carne de ternera no necesitamos que el tiempo de fritura sea muy largo, al contrario, conviene que por dentro la carne quede rosadita pero que el queso esté derretido.

miércoles, 1 de julio de 2009

Camembert al horno

El Camembert es un queso de leche de vaca original de Francia, que según he leído se elaboró partiendo de la receta del queso Brie, hongo Penicillium Candidum incluído. Tiene una consistencia untuosa encerrada dentro de una corteza muy blanca recubierta del hongo que menciono, que es la que hace que se mantenga en pie en el horno. Ese aroma en particular que desprende la corteza es algo que siempre me ha cautivado, y después de mucho tiempo buscando información por fin he encontrado la respuesta a una de mis interrogantes: El moho se puede comer. Pero cuidado... ¡Que no es apto para todos los paladares!



Como curiosidad os diré que en el pueblo de Camembert existe un museo dedicado a este queso donde guardan más de quince mil etiquetas de diferentes quesos de este tipo.

INGREDIENTES

Un queso Camembert entero.
Un recipiente para horno.
Colines, regañas, o cualquier tipo de pan tostado o sin tostar.

Sacamos el queso de la caja de madera y del plástico protector. Con un cuchillo muy afilado y clavando sólo la puntita marcamos un círculo en la parte superior del queso de manera que quede medio centímetro hasta el borde.

Introducimos al horno durante 15 minutos a 180 Cº sin dejar que se tueste demasiado (en ese caso bajaríamos la temperatura y aumentaríamos el tiempo de horneado).

Cuando el interior del queso esté derretido, la "tapa" que habremos marcado antes se podrá retirar con facilidad introduciendo el cuchillo por debajo. Cuidado que quema.

Servir con diferentes tipos de pan para mojar directamente o untar en rebanadas.

También puede espolvorearse con hierbas aromáticas al gusto, pero a nosotros nos gusta tal cual.