domingo, 16 de enero de 2011

Scones de tomillo y Grana padano

Un scone es un bollo típico de Escocia, (De hecho allí hay una ciudad con ese nombre, lo que me hace suponer que su origen es en concreto de ese lugar) cuyo consumo se ha extendido a todo el Reino Unido y más allá. Más a menudo encontraremos en las islas scones dulces que salados, refiriéndonos a estos últimos como "bollos de soda" y llevando harina de patata como ingrediente principal. Yo he unido la tradición Escoces con la Italiana: concretamente el queso Grana Padano fue creado por los monjes cistercienses de Chiaravalle que usaban queso curado como una forma de conservar los excedentes de leche. ¿Sabías que cada queso Grana Padano pesa entre 24 y 40 kilos?



INGREDIENTES

250 g. de harina de trigo.
90 g. de mantequilla.
Un huevo batido.
75 g. de leche entera.
50 g. de azúcar glass.
125 g. de queso Grana padano rallado.
Una cucharada de postre de tomillo.
Una pizca de sal.
Una cucharadita de levadura en polvo. (un sobre royal o potax).


Batimos la mantequilla a temperatura ambiente, con unas varillas, hasta obtener una crema espumosa. Añadimos las hierbas, la sal, el azúcar y el queso y la mitad del huevo batido (reservaremos la otra mitad para pintar los bollos), y después la harina mezclada con la levadura.
Mezclamos con una espátula de madera formando grumos arenosos, y vamos añadiendo la leche mientras seguimos abatanando la mezcla. No hace falta trabajarla con las manos,
de hecho no debe amasarse demasiado. La consistencia final no ha de ser una masa firme ni lisa, si no una bola informe apelotonada y frágil. La dejaremos reposar en la nevera para que se endurezca un poco.

Pasada media hora más o menos, y sobre una superficie enharinada, aplanamos la bola hasta obtener una plancha de unos 3 centímetros de grosor, y cortamos los scones con un cortapastas o un vaso. Los vamos colocando en la bandeja del horno y pintamos con el huevo batido que habíamos reservado con anterioridad. Horneamos 15 minutos a 180 grados, colocando un papel vegetal por encima los últimos diez minutos, para que el interior quede húmedo, y el exterior crujiente y dorado pero no quemado.

Estos scones resultan riquísimos cortados a la mitad y rellenos con jamón cocido, pero también están muy buenos solos, como acompañamiento o como aperitivo.

viernes, 14 de enero de 2011

Yaky gyoza (empanadillas de carne y repollo al estilo chino)

Tras el reciente descubrimiento de un supermercado chino en mi ciudad (¡Gracias Lolo!), y después de mucho tiempo intentando hacer en casa las tapas de estas riquísimas empanadillas, sin éxito, mis ansias de gyozas se han visto satisfechas al encontrar en la sección de congelados de dicho supermercado, paquetitos de 20 tapas. Lo que es la vida, a punto de empezar a escribir esta receta, hice una última búsqueda en internet para intentar averiguar por qué no me salían las tapas caseras, y encontré ESTA WEB, donde leo que la masa se hace con agua hirviendo. Sólo eso, harina, sal, y agua caliente. Hasta ahora siempre había hecho la masa con agua fría. ¿Será ese el secreto para conseguir unas gyozas completamente caseras? Lo intentaré de nuevo con harina normal y una mezcla que también compré en el supermercado "Amigo" (ese es su nombre) y subiré futuras actualizaciones con las novedades. De momento os dejo la receta con las tapas prefabricadas, que por cierto estaban riquísimas y tenían la textura perfecta.



INGREDIENTES (Para unas 30 unidades)

Tapas de empanadillas chinas (Gyoza)
200 g de carne de cerdo picada.
100 g de repollo picado en trocitos lo más pequeños posible.
100 g de ajo puerro picado en trocitos lo más pequeños posible.
2 dientes de ajo.
Un trocito de jengibre del tamaño de un diente de ajo.
100 ml de salsa de soja.
50 ml de vino blanco suave.
Una cucharada sopera de azúcar.
Una pizca de pimienta negra (al gusto).

Un bol con agua para cerrar las gyozas, aceite de sésamo o de girasol en su defecto, agua, y una sartén antiadherente con tapa para cocinarlas.

Salsa de soja y vinagre de arroz, para acompañar.

Mezclar con la mano todos los ingredientes. Yo empecé por la carne con los condimentos, hasta que se volvió un poco más blandita, y entonces añadí las verduras. Amasar bien hasta que todos los ingredientes estén perfectamente integrados. Como la porción de relleno que lleva cada empanadilla es bastante pequeña, es necesario que tenga un poco de todo por eso es tan importante hacer bien la mezcla.

Enharinamos la superficie donde vayamos a colocar las gyozas según las vayamos haciendo, para que no se peguen y se rompan al cogerlas después.

Cogemos cada tapa de empanadilla (O raviolis chinos, como también he visto que se les llama), y en el centro colocamos una porción de relleno del tamaño de una nuez pequeña. Mojamos todo el contorno de la tapa con el dedo humedecido y las cerramos en forma de media luna.

Para cerrar las gyozas hay muchas técnicas, la más común es dejar uno de lados sin dobleces e ir solapando los del otro lado hasta conseguir un efecto de abanico. También se pueden cerrar de la manera clásica, o con un aparatito para hacer empanadillas. Las hay quien las deja con la forma tradicional, "a la española", pero lo más típico en China es aplastarlas de manera que se queden de pie sobre la parte contraria a la unión o "corteza", en forma de bolsita. De esta manera la parte que queda en contacto con la sartén es donde va el relleno de carne, y se cocina más y mejor. Yo lo he hecho de esa manera.



Una vez que tengamos todas las gyozas formadas, pintamos el fondo de una sartén con aceite (apenas un pincelado), y calentamos a fuego máximo. Las colocamos lo más rápido posible, no importa que estén muy juntas, (yo con la "panza" hacia abajo), y cuando las oigamos chisporrotear, añadimos agua hasta que las cubra aproximadamente por la mitad. Tapamos (a ser posible con una tapadera de cristal, para controlar la cocción) y dejamos cocinar a fuego fuerte hasta que se haya evaporado toda el agua. Importante no levantar la tapa porque la parte de gyoza que queda fuera del agua se cocinará al vapor, mientras que la inferior (donde está la carne) tendrá una cocción más "tradicional".

Cuando el agua se evapore, (vigilando bien porque es un momento delicado, nada de irse a mirar recetas al ordenador mientras dejamos que se cocinen, son apenas unos minutos y si se quedan al fuego sin agua tendremos un bonito desastre para cenar) bajamos un poco el fuego y añadimos un par de cucharadas de aceite (sésamo o girasol) entre las empanadillas, dejamos dorar. Observaremos que parte de los jugos del relleno, incluído el azúcar, se habrán filtrado y formarán una deliciosa costra en la base de cada empanadilla. El truco está en no dejarlas demasiado tiempo para que estos jugos no se quemen, ni tan poco como para que no se doren. Advierto que el proceso es bastante rápido.

Con una espátula retiramos las gyozas de la sartén y las servimos con la parte dorada hacia arriba. Es posible que si hemos hecho muchas a la vez se queden pegadas entre sí por los jugos que han soltado, se separan con cuidado o se sirven todas juntas.

La salsa para acompañar se hace con mitad de salsa de soja y mitad de vinagre de arroz. También pueden acompañarse de salsa hoisin.



¡Ah! Por cierto, para los que viváis en La Coruña y no sepáis del supermercado "Amigo", está en la calle Tornos, cerca de la Ronda de Outeiro. Son muy amables y seguro que si tenéis alguna duda os la intentarán resolver.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Bacalao al pil pil

Gadus morhua, o como lo conocemos en casa, el Bacalao, es un pescado de mar que se consume en España desde el siglo XVI, traído por los vascos que perseguían ballenas allá por la lejana Terranova. Típica de allí, del País Vasco (creo que concretamente de Bilbao) llega esta receta sencilla y deliciosa. Es la primera vez que lo hago, y pensaba que me acabarían doliendo los pies de estar de pie todo el tiempo que había leído que hay agitar la cacerola hasta que espese el aceite, pero he visto un truco en youtube que me ha permitido ligar la salsa en 5 ó 6 minutos, usando un pequeño colador para agitar el aceite.



INGREDIENTES (cantidades orientativas por comensal)

75 ml de aceite de oliva extra (De buena calidad, porque es el ingrediente principal que dará sabor a toda la receta)
Un buen trozo de bacalao con piel (desalado o descongelado).
Un diente de ajo hermoso (Yo he puesto dos, porque nos encanta el ajo).
Una guindilla.
Un chorritín de vino blanco.

Un colador pequeño de metal.

La receta es tan sencilla como aromatizar el aceite con ajo y guindilla, confitar el pescado derritiendo toda su gelatina natural, y emulsionarla en templado con el aceite hasta que espese. Pasito a pasito haríamos:

Secar bien los trozos de bacalao para que no salte el aceite y tenerlos preparados.
Poner a calentar el aceite en una cazuela en la que nos vaya a caber todo el bacalao que vamos a hacer, sin amontonarse, de culo gordo (para que conserve el calor) pero la calentamos temperatura suave. En mi caso lo he hecho todo al 2 en una vitrocerámica de máxima potencia en el número 6.
Pelamos y cortamos en láminas gruesas los ajos, y los echamos al aceite junto a las guindillas. Dejamos dorar lentamente. Además de aromatizar el aceite, ellos nos harán de baremo si es que no conocemos muy bien la temperatura adecuada. Tienen que flotar y burbujear suavemente, pero no chisporrotear ni freírse demasiado rápido. Cuando consigamos esto, es que hemos encontrado la temperatura adecuada para hacer el bacalao.

Una vez que estén tostados los ajitos, retiramos y reservamos para decorar al final.

Colocamos los trozos de lomo de Bacalao, con la piel hacia arriba, y dejamos cocinarse lentamente, ya sabeis, que burbujeen levemente pero sin sonido de "fritura". En unos cinco o seis minutos habrá cambiado su color a un blanco más opaco y se estarán entreabriendo las lajas. Entonces le damos la vuelta a los trozos con mucho cuidado de que no se rompan, y dejamos un par de minutos más. Habrán ido soltando unas gotitas blanquecinas, que es la gelatina que nos interesa.

Al cabo de este tiempo, retiramos los trozos de pescado y reservamos.


------------------------------------Una ola de pil pil ------------------------------------

Ahora que en la sartén sólo nos queda el aceite "sucio", apagamos el fuego completamente y añadimos un chorrito pequeño de vino blanco. Una cucharada sopera por persona apróximadamente. Además de aromatizar nuestro pil pil, bajaremos la temperatura del aceite a la óptima para cuajar. He leído por ahí que si está a más de 80 grados no espesa.

Ahora es el momento de coger nuestro colador de metal y empezar a agitar la salsa con el culo del mismo. Supongo que también valdrá con unas varillas, pero yo he usado el truco del colador y me ha salido rapidísimo. Hay muchos vídeos pero en este está muy bien explicada toda la receta, lo hace Locadebarna (pinchar aquí para ver). Yo en vez de dejar la sartén horizontal, la incliné un poco para que el aceite se empozara en una esquina, y así el colador puede coger más profundidad y se hace todavía más rápido.

Una vez hecho el pil pil, emplatamos haciendo una cama de salsa, el pescado , y adornamos con los ajos y guindillas. También podemos espolvorear con un pellizco de sal, si es gruesa o en escamas mejor que mejor.

¡Servir inmediatamente porque el pil pil se desliga con el tiempo y se separa el aceite de la gelatina!

sábado, 27 de noviembre de 2010

Pastel de tres chocolates con Agar agar

Mi primer experimento con agar agar como gelificante. No un desastre (del todo).



Gracias a Kanela y Limón me he animado a probar el agar agar. No copio la receta porque he usado exactamente la que ella subió en su web. así que para verla tendreis que visitarla y lo siento por los que no conozcais aún su blog, porque la próxima hora y media os quedareis irremediablemente atrapados en un laberinto de delicias y manjares, sin poder despegaros de la silla del ordenador. El que avisa no es traidor.

Sólo hacer un añadido a esta riquísima receta: Yo no tenía agar agar en polvo, pero sí en fibras deshidratadas, que uso para las ensaladas. La manera de proceder debería de ser la misma que describe Kanela, pero tardan muchísimo en disolverse. La primera capa del pastel la hice agregando las hebras a la leche y dejándolo hervir bastante rato, y al colar el resultado ya mezclado con el chocolate, quedó un buen engrudo en el colador.

Para las siguientes capas lo que hice fue hidratar las hebras de agar agar toda la noche, hasta el día siguiente, usando 3 g. (de producto seco) para cada 500 ml de líquido. Añadí un gramo extra al de la receta original, que indica dos, por lo que pudiera quedar en el colador, tras la experiencia del día anterior. Y además, en vez de disolverlo directamente en la leche, lo deshice previamente en un fondo de agua hirviendo, a la que luego añadí el resto de los ingredientes. Estas capas quedaron considerablemente mejor que la primera, que resultó mucho más blanda y escurrió un montón de líquido que se puede apreciar en la foto.

El resultado es realmente espectacular, un postre muy ligero, que espero repetir más a menudo cuando lleguen los días calurosos del verano, que ya echo tantísimo de menos.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Sushi

La primera vez que comí sushi no me gustó nada. La segunda fui a un japonés por compromiso, y me gustó un poco. La tercera vez soñaba con él. Ahora me encanta, así que es mejor hacerlo en casa porque el presupuesto no da para ir todos los días de restaurante, y además es bastante divertido hacerlo (Siempre que tengas tiempo claro, porque es bastante laborioso).



INGREDIENTES Para unas 38 unidades de distintas variedades.

100 g de salmón fresco crudo.
1 vaso de arroz redondo.
3 cucharadas de vinagre de arroz (en su defecto de vino o sidra, pero blanco)
2 cucharadas de azúcar.
media cucharada de sal.
3 láminas de alga nori.
Medio aguacate.
Dos o tres palitos de cangrejo.
Una tortilla francesa de un huevo.
Un trocito de la parte blanca de un puerro.
Una zanahoria.
Semillas de sésamo.
Salsa de soja.
Pasta wasabi.

UTENSILIOS EXCEPCIONALES

Una esterilla de bambú (vale un mantelito individual)
Un secador de pelo o un abanico.
Una bandeja.




-Primero prepararemos el arroz. Antes de cocerlo lo lavaremos bien con agua para sacarle el almidón: En un colador grande, ponemos el arroz y lo sumergimos en un cuenco con agua tibia, removemos con los dedos hasta ver que el agua se va volviendo blanca. A cada poco cambiaremos este agua por una limpia, y seguiremos removiendo y lavando los granos de arroz hasta que el agua deje de teñirse de blanco.

Una vez hecho esto, lo ponemos en una olla a cocer con una parte y media de agua, a fuego muy lento, y sin retirar la tapa para aprovechar todo el vapor. Al cuarto de hora lo retiramos del fuego y lo dejamos reposar mientras preparamos los demás ingredientes.

-Hacemos el líquido para mojar el arroz, que ellos llaman sushizu; en un cacito, mezclamos las tres cucharadas de vinagre, con las dos de azúcar y la media de sal, y llevamos al fuego hasta que se disuelva completamente, sin dejarlo reducir demasiado. Apartamos a un cuenco y dejamos templar.

-Cortamos en bastoncillos el aguacate, la zanahoria, el puerro, la tortilla francesa, y los palitos de cangrejo. Reservamos.

-Cortamos en finas láminas el salmón (si no nos atrevemos con él crudo, siempre queda la alternativa de usar salmón ahumado).



Después de haber troceado todo esto, el arroz ya estará casi frío, así que podemos proceder a mezclarlo con el sushizu: Esparcimos todo el arroz en una bandeja o plato grande, y distribuímos uniformemente la mezcla de vinagre, sal y azúcar por encima. A la vez que hacemos esto y mezclamos con una espátula de madera, le damos aire con un abanico o un secador a baja potencia (no hagais como yo, que le di con el secador al máximo y volaron granos de arroz por toda la cocina, jeje). Removemos bien hasta que esté todo perfectamente integrado y tengamos un arroz pegajoso y fácil de amalgamar.

Con estos ingredientes procedemos a hacer los diferentes tipos de sushi que queramos, en esta caso yo hice:

Niguiris: Una bolita de arroz apretujada con las manos mojadas (para que nos se nos peguen los granos), y encima una lámina de salmón. Si os gusta el sabor del wasabi y sabeis que a todos los demás comensales también, podeis poner una gotita entre el pescado y el arroz para que queden más firmemente unidos.

Hosomaki de salmón o aguacate:

Sobre una esterilla de bambú protegida con un papel film, colocamos una lámina de alga nori cortada por la mitad, y la cubrimos con una capa fina de arroz. Esto lo haremos siempre con las manos mojadas, apretando con los dedos hasta que quede totalmente cubierta A EXCEPCIÓN DEL BORDE MÁS ALEJADO que dejaremos limpia para cerrar bien el rulo. (Aproximadamente un centímetro)
En el centro del rectángulo colocamos el relleno, bien palitos de aguacate o trozos de salmón.
Enroscamos apretando muy bien desde el lado cubierto con arroz, hasta el que hemos dejado libre para cerrar, formando un cilindro uniforme. El que salga mejor o peor es cuestión de maña y/o práctica. Cuando esté casi enroscado del todo, humedecemos el centímetro de alga libre, y cerramos bien. QUedará perfectamente pegado. Cortamos el cilindro en seis partes iguales (Con un cuchillo muy bien afilado y mojado)y reservamos.

Futomaki:

También con una esterilla protegida con papel film, colocamos esta vez una hoja entera de nori, que cubriremos de arroz de igual manera que la anterior variante. Esta vez en el extremo más cercano a nosotros, en vez del centro, colocaremos a nuestro gusto ingredientes como palito de cangrejo, zanahoria, aguacate, puerro, tortilla, salmón... y procedemos a enrollarlo también, como si de un brazo de gitano se tratase, pero ayudándonos con la esterilla de bambú para apretar y que quede uniforme. No apreteis demasiado tampoco, o se os saldrá el relleno por los lados.

Uramaki: Es un bocado igual que el anterior, pero en esta caso el alga va por el interior y por fuera queda arroz, que adornaremos con semillas de sésamo ( o de amapola, o huevas de pescado... Para que el arroz quede por fuera, se sigue el mismo procedimiento que con el futomaki, pero antes de rellenar la hoja de nori con arroz, se le da la vuelta de manera que el arroz quede por abajo. No tengais miedo porque al ser un arroz tan pegajoso, se quedará prendido sin problemas al darle la vuelta. Una vez hecho el rulo, se reboza en las semillas antes de cortar.


Teneis que perdonar si los nombres de los distintos tipos de sushi no son los correctos, es la primera vez que lo hago y mi cultura japonesa es más bien nula, pero leyendo sobre el tema me ha parecido que estos nombres eran los correctos.

Para animarme a hacer este plato tan laborioso, he visto algunos vídeos de cocina, entre los cuales me quedo con el de Isasaweis, que además, casualidades de la vida, he leído hoy en el periódico que la han contratado en A3 para hacer un programa del estilo de su canal de youtube.

Os dejo SU VIDEO DE COMO HACER SUSHI DE ANDAR POR CASA porque quizá las explicaciones escritas me han quedado un poco farragosas y vale más una imagen que mil palabras.

¡Un saludo a todos! Y animaos, que es más fácil de lo que parece.

lunes, 18 de octubre de 2010

Pan semidulce de Otoño

Lo que más me gusta del otoño es coger castañas y avellanas, nueces y manzanas tardías. También me encantan las setas, pero eso ya son palabras mayores y antes de cogerlas alegremente del campo hay que ser un entendido y yo ni tengo un libro en casa sobre el tema. En fin, hoy un pan un poco dulce, hecho en la panificadora, que lleva un trocito de otoño en su interior. ¡Huele toda la casa de un bien!



INGREDIENTES

300 ml. de agua.
25 g. de mantequilla.
Una cucharadita de sal.
Una cucharada sopera de azúcar.
Una cucharada sopera de miel.
540 g. de harina de trigo.
25 g. de levadura fresca prensada.
150 g. de frutos secos variados. Yo usé arándano y albaricoque deshidratado, avellanas, nueces y uvas pasas.



Echamos todos los ingredientes menos los frutos secos en la cubeta de la panificadora, primero los líquidos y después el resto. Amasamos y dejamos levar usando el programa 4. Horneamos seleccionando el tipo de tueste de la corteza deseado. (Yo usé el mínimo porque me gusta el pan con corteza blanca).

Una vez hecho, dejamos enfriar sobre una rejilla. Como sale mucha cantidad, si no sois muchos en casa, yo recomiendo cortarlo en rebanadas y congelarlas. Con sacarlas un cuarto de hora antes de consumir del congelador, o meterlas en la tostadora, quedan perfectas para cualquier desayuno o merienda.

Esta noche lo cenaremos en tostadas con queso al horno. Yo creo que la combinación quedará muy bien.

jueves, 14 de octubre de 2010

Albóndigas en salsa cebollera y pimiento rojo frito.

Redonditas, calentitas, con salsita para mojar... mmmm ¡Ya está aquí el otoño!



INGREDIENTES

Para unas 20 albóndigas...

300 g. de carne picada mixta.
Una yema de huevo.
Dos dientes de ajo pelados y machacados.
Dos rebanadas de pan de molde.
Un cuarto de cebolla picada en brunoise.
Perejil, pimienta y sal.
Un poco de leche para remojar el pan.
Aceite de oliva para freír.
Harina para rebozar.

Para la salsa...

Tres cebollas grandes.
Aceite de oliva.
Un vasito de vino blanco.
Sal.
Aceite de oliva.

Mezclamos en un bol la carne, la yema de huevo, los condimentos, y la miga del pan previamente remojada en leche y escurrida. Amasamos con las manos (es mucho más agradable si la carne está a temperatura ambiente) hasta que todos los ingredientes estén perfectamente mezclados. La cebolla ha de estar picada muy, muy fina, cuanto más mejor, para que no se encuentren los pedazos en la boca, pero sí aporte jugosidad a la albondiga. Si la mezcla nos ha quedado muy blandita (porque no hemos escurrido bien el pan o porque el huevo tenía la yema muy grande), podemos ir añadiendo un poco de harina, pero sin pasarnos o quedarán muy duras al cocinarse.

Hacemos bolas del tamaño deseado, procurando que sean todas iguales (por estética), y las rebozamos en harina antes de freírlas a fuego bastante fuerte. Cuando estén doradas las retiramos a una fuente con papel absorbente en el fondo para que se libren del exceso de aceite. Reservamos.

Mientras, en una olla ancha, y con un par de cucharadas de aceite (podemos reutilizar el de freír las albóndigas si no se nos ha quemado), pochamos la cebolla con una puntita de sal a fuego lento durante diez o quince minutos, que se dore poco a poco pero sin quemarse. Cuando se haya vuelto marrón caramelo y empiece a deshacerse, añadimos la copita de vino blanco (y una hoja de laurel si nos gusta el sabor). Dejamos reducir durante unos minutos más, y trituramos con la batidora. Añadiremos agua o mejor aún caldo, si tenemos, mientras seguimos dándole a la batidora, hasta obtener una textura cremosa donde terminarán de cocer las albóndigas. Para ello las echamos en la olla y las dejamos a fuego muuuuy lento unos minutos más.

En este momento, justo antes de servir, podemos picar el pimiento en pequeños cuadraditos, y dejarlo caer encima de cada ración, una vez emplatada.

Se pueden acompañar de patatas fritas, arroz en blanco o puré de patatas. ¡Ah!¡Y al día siguiente están igual de buenas!

miércoles, 13 de octubre de 2010

Risotto de berenjenas y algas.

Vaya con las algas, menudo cuerno de la abundancia. El alga wakame, en concreto, es muy rica en Calcio, además de en Potasio, Sodio,Yodo, Fósforo y Magnesio, y tiene muchas vitaminas A, B1, B2 y C. Todo eso sin apenas calorías, y concentrado en una textura única, crujiente y blandita a la vez. Una maravilla, vamos. (Si tenemos problemas de tiroides mejor no consumirla por su alto contenido en Yodo)



Mezclada con otros alimentos no destaca especialmente por su sabor. En este risotto si no llego a avisar en casa, cuela por cualquier verdura de hoja, sin duda alguna.

INGREDIENTES (para dos personas)

1 cebolla.
150 g. de arroz para risotto.
Una berenjena.
Dos ajos.
150 ml. de vino blanco.
Un litro de caldo ligero de verduras.
50 g de queso parmesano (mejor un trozo que el que viene en polvo).
1 chorrito de nata.
Sal, pimienta y perejil.
Aceite de oliva.
1 lata de 90 g. de alga Wakame en conserva. (Si las habeis comprado deshidratadas, seguid las instrucciones del fabricante).


Algas wakame

Para un buen risotto, es mejor seguir las recomendaciones que en su día colgué AQUÍ, son unas instrucciones paso a paso comunes a todas las recetas de risotto, y así hacer más cortas las explicaciones de cada uno en particular.

Ponemos a calentar el caldo de verduras.

Hacemos un sofrito con la cebolla y el ajo picaditos, en un buen chorro de aceite de oliva. Una vez pochadas estas verduras, añadimos la berenjena cortada en dados de un centímetro aproximadamente. Absorberá casi todo el aceite, porque la berenjena es como una esponja, así que no tengais el fuego muy alto o se quemará todo.
Dejamos hacerse unos minutillos y añadimos el arroz. Removemos bien, dejándolo tostarse un poco, y agregamos el vino blanco. Removemos bien con cuidado de no tener la cara muy encima o los vapores etílicos podrían hacernos ver la vida demasiado maravillosa y olvidarnos de seguir cocinando, jejejeje.

Pasados unos segundos removiendo el arroz y mezclándolo con las verduras a la vez que se tuesta, empezamos a añadir el caldo de verduras que ya estará caliente para no cortar la cocción del arroz. Vamos añadiendo caldo a medida que el cereal absorba todo el líquido y seguimos removiendo siempre, sin prisa pero sin pausa. A los diez minutos aproximadamente añadimos las algas (no las pongo al principio para que con tanto remover, no se rompan demasiado y queden trozos vistosos). Añadimos también las especias. Removemos y removemos, y volvemos a remover, hasta que pasen 20 minutos de cocción en total, o hasta que el arroz no admita más caldo (lo que ocurra antes). Probamos y corregimos de sal si hace falta (Suponemos que el caldo de verduras ya tenía sal). Agregamos también el chorrito de nata, y el queso parmesado rallado. Removemos bien (ya queda poco de remover) y dejamos reposar un par de minutos antes de servir.

Queda muy bien con un crujiente de bacon por encima.


Una foto que he encontrado en la red, de algas wakame en un secadero japonés.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Bizcocho de avellanas con chocolate blanco.

La receta la encontré en el libro Pasión por el chocolate (Uno de las docenas sobre cacaos y chocolates que tiene mi suegra) pero por primera vez lo vi en un blog de los que sigo, hace bastante tiempo. La cocinera del blog mencionaba que salía en este libro y allá fui, a mi biblioteca de préstamos golosos personal. No recuerdo exactamente quien era, así que si viene por aquí de visita ¡Que se manifieste!.



INGREDIENTES

100 g. de mantequilla.
5 claras de huevo.
80 g. de avellanas trituradas.
100 g. de chocolate blanco
150 g. de azúcar
75 g. de harina


Fundiremos la mantequilla a fuego lento y mientras tanto montamos las claras a punto de nieve (Podemos ayudar a que queden más firmes con un poco de cremor tártaro). Añadimos a las claras el azúcar y seguimos montando.

Una vez bien firme en merengue, agregamos la harina y las avellanas trituradas, y mezclamos con una cuchara, con movimientos envolventes, para que las claras no se bajen. Añadimos también la mantequilla derretida.

Hornearemos en un molde previamente engrasado, unos 15 minutos a 200º, luego bajamos la temperatura y dejaremos diez minutos más. Como siempre vigilando el horno para que la superficie no se tueste demasiado, en cuyo caso cubriremos con papel de aluminio.



Derretiremos al baño maría el chocolate blanco, y verteremos sobre el bizcocho aún sin desmoldar, para que no cubra las paredes (Si nos gusta que las cubra, haremos este paso con el bizcocho ya desmoldado). Decoramos como más nos guste y dejamos enfriar.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Pastas de naranja con fruta deshidratada

¡Qué gran invento las frutas desecadas! Las fresas están tan ricas que se comen solas, como golosinas. Yo las he encontrado en una tienda a granel, pero últimamente también las he visto en algún supermercado grande envasadas en paquetitos.



Como siempre que hago galletas basándome en alguna receta de Anne Wilson, las medidas están en tazas. Las había pasado a gramos, pero esta receta la hice hace tanto tiempo que no sé donde guardé las medidas convertidas así que la pongo en formato original. "Una taza" es una taza de desayuno de 250 ml.

INTREDIENTES

125 g. de mantequilla a temperatura ambiente.
La ralladura de dos naranjas.
3/4 de taza de azúcar.
1 huevo ligeramente batido.
1 taza de harina tamizada.
1/2 taza de harina de fuerza.
2 cucharadas de zumo de naranja.
3/4 de taza de coco rallado.

Frutas deshidratadas para decorar.

Batimos la mantequilla, la ralladura de naranja y el azúcar en un bol, hasta obtener punto de pomada. Añadimos el huevo, lo mezclamos bien, y agregamos también las harinas tamizadas, el zumo, el coco y removemos hasta integrarlo todo, pero sin amasar.

Si el huevo era demasiado grande la pasta resultante no estará manejable y no podrá dársele forma, en este caso añadir más harina hasta obtener una pasta moldeable.



Hacemos un rulo con la masa, del grosor que queramos que tengan nuestras pastas de diámetro, y lo envolvemos en papel film. En ambos extremos enroscamos el papel film sobrante hasta que la masa quede apretadita, y aprovechamos para darle la forma de un cilindro perfecto. Lo metemos en la nevera media hora para que se endurezca.

Una vez firme, sacamos de la nevera, quitamos el plástico transparente, y cortamos rodajas de un centímetro más o menos. Las colocamos sobre la bandeja del horno (Yo recomiendo usar papel vegetal o base de silicona para ahorrarnos limpiar los restos de grasa), y las adornamos con cachitos de fruta deshidratada, hincándola suavemente en la masa para que no se desprenda una vez horneadas las galletas.

El proceso de horneado será de 10 a 15 minutos a 180º, dependiendo el tiempo de lo doradas que nos gusten las galletas.
Antes de retirar de la bandeja, las dejaremos enfriar un poco, porque recién salidas del horno son extremadamente quebradizas. Cuando se templen, y con la ayuda de una espátula, las retiraremos una a una y las dejaremos enfriar del todo sobre una rejilla, antes de servir, o de guardar en un bote hermético para que no se reblandezcan si es que sobreviven varios días antes de ser devoradas.

miércoles, 28 de julio de 2010

Panecillos dulces

Mi levadura fresca estaba un poco pasada ya, deberían haber crecido un poco más...



INGREDIENTES (Para unos 10 panecillos individuales)

500 g. de harina.
150 g. de leche.
75 g. de mantequilla.
2 huevos y una yema para pintar.
80 g. de azúcar.
25 g. de levadura fresca prensada.
Media cucharadita de café de sal.


Mezclamos todos los ingredientes secos en un cuenco grande (incluída la levadura desmenuzada) y agregamos la leche templada, donde previamente habremos derretido la mantequilla. Añadiremos también los huevos batidos y amasaremos hasta obtener una bola que no se pegue a las paredes del cuenco (Dependiendo del tamaño de los huevos podrá hacer falta añadir algo de harina, recomiendo usar los de tamaño etiquetado como "M" en la caja). Dejamos fermentar la masa una hora, hasta que doble su volumen, tapada con un paño de cocina limpio y mojado.

Una vez ha crecido la masa, la desgasificamos aplastándola un par de veces y modelamos los panecillos. Para darles forma de falso croasán, hay que hacer planchas con la ayuda de un rodillo, recortar triángulos y enrollarlos desde uno de los lados hasta el vértice contrario.

Luego pintaremos cada pieza con yema de huevo batido, y los dejaremos levar otra hora, momento en que procederemos a hornear a unos 180 grados hasta que estén dorados y cocidos por dentro, (dependiendo el tiempo de horneado de lo gruesas que hayamos hecho las piezas) Las de la foto, como orientación, necesitaron media hora de cocción, y tuve que cubrirlos con un papel de aluminio para que no se tostaran demasiado.

jueves, 24 de junio de 2010

Hojas de parra rellenas de arroz y carne al curry.

Este es un plato muy laborioso pero sinceramente creo que merece la pena, sobre todo si vamos a hacer muchas unidades y guardamos parte de ellas en el congelador para futuros imprevistos/caprichos/cenas improvisadas ¡A trabajar!



INGREDIENTES (Para 12 paquetitos)

12 Hojas de parra (y alguna más por si se rompe alguna o para decorar)
Medio vaso de arroz.
Un diente de ajo.
Una cebolla.
Una zanahoria.
Un manojito de judías redondas.
Aceite de oliva.
Sal.
Curry en polvo.
100 g de carne picada(de ternera, pollo, cordero, o mixta)
Un limón.



Preparamos un ARROZ BLANCO con el arroz, el ajo, y un poco de aceite. Reservamos.

Cocemos las judías una vez lavadas y limpias de rabitos, hilos, trozos feos y demás impurezas. Mientras tanto, en una sartén honda pochamos las verduras: Cebolla y zanahoria picadas cuanto más fino mejor. Una vez sofritas, cuando la cebolla esté transparente y empiece a dorarse, y la zanahoria esté blandita, añadimos la carne picada, sin dejar de remover para deshacerla bien. Sofreímos a fuego vivo durante unos 10 minutos, removiendo y procurando que la carne se dore pero no se queme. Durante este tiempo las judías ya deberían estar cocidas, las añadimos bien escurridas y picadas a la mezcla de carne y verduras, y removemos bien. Añadimos un chorro de vino blanco. Echamos también una cucharadita de curry en polvo. Corregimos de sal al gusto y también podemos añadir algún tipo de picante (tabasco, concentrado de guindilla, o pimienta) Añadimos el arroz blanco que teníamos reservado, y mezclamos hasta que todo esté perfectamente integrado. Dejaremos enfriar para poder manipular mejor el relleno. Si en el fondo de la sartén se ha acumulado demasiado líquido, es mejor escurrirlo en caliente (Lo que yo he hecho ha sido volcar todo el relleno en un escurrepasta cubierto con varias hojas de papel absorbente)

Podemos aprovechar el agua de cocer las judías, que además ya estará caliente (con el consiguiente ahorro energético) para hervir las hojas de parra. Una vez que estén bien lavadas, añadimos al agua , el zumo de un limón, e introducimos las hojas una a una hasta que estén completamente sumergidas. Las dejaremos hervir durante cinco minutos más o menos, pero no a borbotones porque no queremos que se rompan.

Transcurrido ese tiempo, las sacamos con la ayuda de una espátula o espumadera, y las dejamos enfriar lo más estiradas posible (ahora viene bien no haberle cortado los rabitos).

Una vez alcancen una temperatura tolerable para nuestros deditos o dedazos, las vamos separando una a una y cortándoles ahora el peciolo, lo más cerca que podamos de la unión con la hoja.

Es justo ahí, de donde nacía el rabito, lo más cerca que podamos, donde colocaremos cada porción de relleno. Enroscamos la hoja hacia la punta de la misma, apretando bien cada vez, y antes de llegar al final, doblaremos hacia dentro la parte de hoja sobrante a izquierda y derecha. Terminanos de enroscar, y repetimos con todas las hojas restantes.

El último paso es freír los paquetitos en aceite de oliva muy caliente, para que la hoja quede crujiente y el interior tierno y calentito. Se puede tener todo preparado para freír en el último momento, si tenemos invitados en casa o no sabemos la hora exacta en la que nos sentaremos a la mesa.

He probado a congelar unas cuantas hojas rellenas, sin freír, para probar qué tal quedarían fritas directamente del congelador. Ya os contaré, y vosotr@s ¡Ya me diréis qué tal os sale el plato si os animáis con él!