sábado, 27 de noviembre de 2010

Pastel de tres chocolates con Agar agar

Mi primer experimento con agar agar como gelificante. No un desastre (del todo).



Gracias a Kanela y Limón me he animado a probar el agar agar. No copio la receta porque he usado exactamente la que ella subió en su web. así que para verla tendreis que visitarla y lo siento por los que no conozcais aún su blog, porque la próxima hora y media os quedareis irremediablemente atrapados en un laberinto de delicias y manjares, sin poder despegaros de la silla del ordenador. El que avisa no es traidor.

Sólo hacer un añadido a esta riquísima receta: Yo no tenía agar agar en polvo, pero sí en fibras deshidratadas, que uso para las ensaladas. La manera de proceder debería de ser la misma que describe Kanela, pero tardan muchísimo en disolverse. La primera capa del pastel la hice agregando las hebras a la leche y dejándolo hervir bastante rato, y al colar el resultado ya mezclado con el chocolate, quedó un buen engrudo en el colador.

Para las siguientes capas lo que hice fue hidratar las hebras de agar agar toda la noche, hasta el día siguiente, usando 3 g. (de producto seco) para cada 500 ml de líquido. Añadí un gramo extra al de la receta original, que indica dos, por lo que pudiera quedar en el colador, tras la experiencia del día anterior. Y además, en vez de disolverlo directamente en la leche, lo deshice previamente en un fondo de agua hirviendo, a la que luego añadí el resto de los ingredientes. Estas capas quedaron considerablemente mejor que la primera, que resultó mucho más blanda y escurrió un montón de líquido que se puede apreciar en la foto.

El resultado es realmente espectacular, un postre muy ligero, que espero repetir más a menudo cuando lleguen los días calurosos del verano, que ya echo tantísimo de menos.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Sushi

La primera vez que comí sushi no me gustó nada. La segunda fui a un japonés por compromiso, y me gustó un poco. La tercera vez soñaba con él. Ahora me encanta, así que es mejor hacerlo en casa porque el presupuesto no da para ir todos los días de restaurante, y además es bastante divertido hacerlo (Siempre que tengas tiempo claro, porque es bastante laborioso).



INGREDIENTES Para unas 38 unidades de distintas variedades.

100 g de salmón fresco crudo.
1 vaso de arroz redondo.
3 cucharadas de vinagre de arroz (en su defecto de vino o sidra, pero blanco)
2 cucharadas de azúcar.
media cucharada de sal.
3 láminas de alga nori.
Medio aguacate.
Dos o tres palitos de cangrejo.
Una tortilla francesa de un huevo.
Un trocito de la parte blanca de un puerro.
Una zanahoria.
Semillas de sésamo.
Salsa de soja.
Pasta wasabi.

UTENSILIOS EXCEPCIONALES

Una esterilla de bambú (vale un mantelito individual)
Un secador de pelo o un abanico.
Una bandeja.




-Primero prepararemos el arroz. Antes de cocerlo lo lavaremos bien con agua para sacarle el almidón: En un colador grande, ponemos el arroz y lo sumergimos en un cuenco con agua tibia, removemos con los dedos hasta ver que el agua se va volviendo blanca. A cada poco cambiaremos este agua por una limpia, y seguiremos removiendo y lavando los granos de arroz hasta que el agua deje de teñirse de blanco.

Una vez hecho esto, lo ponemos en una olla a cocer con una parte y media de agua, a fuego muy lento, y sin retirar la tapa para aprovechar todo el vapor. Al cuarto de hora lo retiramos del fuego y lo dejamos reposar mientras preparamos los demás ingredientes.

-Hacemos el líquido para mojar el arroz, que ellos llaman sushizu; en un cacito, mezclamos las tres cucharadas de vinagre, con las dos de azúcar y la media de sal, y llevamos al fuego hasta que se disuelva completamente, sin dejarlo reducir demasiado. Apartamos a un cuenco y dejamos templar.

-Cortamos en bastoncillos el aguacate, la zanahoria, el puerro, la tortilla francesa, y los palitos de cangrejo. Reservamos.

-Cortamos en finas láminas el salmón (si no nos atrevemos con él crudo, siempre queda la alternativa de usar salmón ahumado).



Después de haber troceado todo esto, el arroz ya estará casi frío, así que podemos proceder a mezclarlo con el sushizu: Esparcimos todo el arroz en una bandeja o plato grande, y distribuímos uniformemente la mezcla de vinagre, sal y azúcar por encima. A la vez que hacemos esto y mezclamos con una espátula de madera, le damos aire con un abanico o un secador a baja potencia (no hagais como yo, que le di con el secador al máximo y volaron granos de arroz por toda la cocina, jeje). Removemos bien hasta que esté todo perfectamente integrado y tengamos un arroz pegajoso y fácil de amalgamar.

Con estos ingredientes procedemos a hacer los diferentes tipos de sushi que queramos, en esta caso yo hice:

Niguiris: Una bolita de arroz apretujada con las manos mojadas (para que nos se nos peguen los granos), y encima una lámina de salmón. Si os gusta el sabor del wasabi y sabeis que a todos los demás comensales también, podeis poner una gotita entre el pescado y el arroz para que queden más firmemente unidos.

Hosomaki de salmón o aguacate:

Sobre una esterilla de bambú protegida con un papel film, colocamos una lámina de alga nori cortada por la mitad, y la cubrimos con una capa fina de arroz. Esto lo haremos siempre con las manos mojadas, apretando con los dedos hasta que quede totalmente cubierta A EXCEPCIÓN DEL BORDE MÁS ALEJADO que dejaremos limpia para cerrar bien el rulo. (Aproximadamente un centímetro)
En el centro del rectángulo colocamos el relleno, bien palitos de aguacate o trozos de salmón.
Enroscamos apretando muy bien desde el lado cubierto con arroz, hasta el que hemos dejado libre para cerrar, formando un cilindro uniforme. El que salga mejor o peor es cuestión de maña y/o práctica. Cuando esté casi enroscado del todo, humedecemos el centímetro de alga libre, y cerramos bien. QUedará perfectamente pegado. Cortamos el cilindro en seis partes iguales (Con un cuchillo muy bien afilado y mojado)y reservamos.

Futomaki:

También con una esterilla protegida con papel film, colocamos esta vez una hoja entera de nori, que cubriremos de arroz de igual manera que la anterior variante. Esta vez en el extremo más cercano a nosotros, en vez del centro, colocaremos a nuestro gusto ingredientes como palito de cangrejo, zanahoria, aguacate, puerro, tortilla, salmón... y procedemos a enrollarlo también, como si de un brazo de gitano se tratase, pero ayudándonos con la esterilla de bambú para apretar y que quede uniforme. No apreteis demasiado tampoco, o se os saldrá el relleno por los lados.

Uramaki: Es un bocado igual que el anterior, pero en esta caso el alga va por el interior y por fuera queda arroz, que adornaremos con semillas de sésamo ( o de amapola, o huevas de pescado... Para que el arroz quede por fuera, se sigue el mismo procedimiento que con el futomaki, pero antes de rellenar la hoja de nori con arroz, se le da la vuelta de manera que el arroz quede por abajo. No tengais miedo porque al ser un arroz tan pegajoso, se quedará prendido sin problemas al darle la vuelta. Una vez hecho el rulo, se reboza en las semillas antes de cortar.


Teneis que perdonar si los nombres de los distintos tipos de sushi no son los correctos, es la primera vez que lo hago y mi cultura japonesa es más bien nula, pero leyendo sobre el tema me ha parecido que estos nombres eran los correctos.

Para animarme a hacer este plato tan laborioso, he visto algunos vídeos de cocina, entre los cuales me quedo con el de Isasaweis, que además, casualidades de la vida, he leído hoy en el periódico que la han contratado en A3 para hacer un programa del estilo de su canal de youtube.

Os dejo SU VIDEO DE COMO HACER SUSHI DE ANDAR POR CASA porque quizá las explicaciones escritas me han quedado un poco farragosas y vale más una imagen que mil palabras.

¡Un saludo a todos! Y animaos, que es más fácil de lo que parece.

lunes, 18 de octubre de 2010

Pan semidulce de Otoño

Lo que más me gusta del otoño es coger castañas y avellanas, nueces y manzanas tardías. También me encantan las setas, pero eso ya son palabras mayores y antes de cogerlas alegremente del campo hay que ser un entendido y yo ni tengo un libro en casa sobre el tema. En fin, hoy un pan un poco dulce, hecho en la panificadora, que lleva un trocito de otoño en su interior. ¡Huele toda la casa de un bien!



INGREDIENTES

300 ml. de agua.
25 g. de mantequilla.
Una cucharadita de sal.
Una cucharada sopera de azúcar.
Una cucharada sopera de miel.
540 g. de harina de trigo.
25 g. de levadura fresca prensada.
150 g. de frutos secos variados. Yo usé arándano y albaricoque deshidratado, avellanas, nueces y uvas pasas.



Echamos todos los ingredientes menos los frutos secos en la cubeta de la panificadora, primero los líquidos y después el resto. Amasamos y dejamos levar usando el programa 4. Horneamos seleccionando el tipo de tueste de la corteza deseado. (Yo usé el mínimo porque me gusta el pan con corteza blanca).

Una vez hecho, dejamos enfriar sobre una rejilla. Como sale mucha cantidad, si no sois muchos en casa, yo recomiendo cortarlo en rebanadas y congelarlas. Con sacarlas un cuarto de hora antes de consumir del congelador, o meterlas en la tostadora, quedan perfectas para cualquier desayuno o merienda.

Esta noche lo cenaremos en tostadas con queso al horno. Yo creo que la combinación quedará muy bien.

jueves, 14 de octubre de 2010

Albóndigas en salsa cebollera y pimiento rojo frito.

Redonditas, calentitas, con salsita para mojar... mmmm ¡Ya está aquí el otoño!



INGREDIENTES

Para unas 20 albóndigas...

300 g. de carne picada mixta.
Una yema de huevo.
Dos dientes de ajo pelados y machacados.
Dos rebanadas de pan de molde.
Un cuarto de cebolla picada en brunoise.
Perejil, pimienta y sal.
Un poco de leche para remojar el pan.
Aceite de oliva para freír.
Harina para rebozar.

Para la salsa...

Tres cebollas grandes.
Aceite de oliva.
Un vasito de vino blanco.
Sal.
Aceite de oliva.

Mezclamos en un bol la carne, la yema de huevo, los condimentos, y la miga del pan previamente remojada en leche y escurrida. Amasamos con las manos (es mucho más agradable si la carne está a temperatura ambiente) hasta que todos los ingredientes estén perfectamente mezclados. La cebolla ha de estar picada muy, muy fina, cuanto más mejor, para que no se encuentren los pedazos en la boca, pero sí aporte jugosidad a la albondiga. Si la mezcla nos ha quedado muy blandita (porque no hemos escurrido bien el pan o porque el huevo tenía la yema muy grande), podemos ir añadiendo un poco de harina, pero sin pasarnos o quedarán muy duras al cocinarse.

Hacemos bolas del tamaño deseado, procurando que sean todas iguales (por estética), y las rebozamos en harina antes de freírlas a fuego bastante fuerte. Cuando estén doradas las retiramos a una fuente con papel absorbente en el fondo para que se libren del exceso de aceite. Reservamos.

Mientras, en una olla ancha, y con un par de cucharadas de aceite (podemos reutilizar el de freír las albóndigas si no se nos ha quemado), pochamos la cebolla con una puntita de sal a fuego lento durante diez o quince minutos, que se dore poco a poco pero sin quemarse. Cuando se haya vuelto marrón caramelo y empiece a deshacerse, añadimos la copita de vino blanco (y una hoja de laurel si nos gusta el sabor). Dejamos reducir durante unos minutos más, y trituramos con la batidora. Añadiremos agua o mejor aún caldo, si tenemos, mientras seguimos dándole a la batidora, hasta obtener una textura cremosa donde terminarán de cocer las albóndigas. Para ello las echamos en la olla y las dejamos a fuego muuuuy lento unos minutos más.

En este momento, justo antes de servir, podemos picar el pimiento en pequeños cuadraditos, y dejarlo caer encima de cada ración, una vez emplatada.

Se pueden acompañar de patatas fritas, arroz en blanco o puré de patatas. ¡Ah!¡Y al día siguiente están igual de buenas!

miércoles, 13 de octubre de 2010

Risotto de berenjenas y algas.

Vaya con las algas, menudo cuerno de la abundancia. El alga wakame, en concreto, es muy rica en Calcio, además de en Potasio, Sodio,Yodo, Fósforo y Magnesio, y tiene muchas vitaminas A, B1, B2 y C. Todo eso sin apenas calorías, y concentrado en una textura única, crujiente y blandita a la vez. Una maravilla, vamos. (Si tenemos problemas de tiroides mejor no consumirla por su alto contenido en Yodo)



Mezclada con otros alimentos no destaca especialmente por su sabor. En este risotto si no llego a avisar en casa, cuela por cualquier verdura de hoja, sin duda alguna.

INGREDIENTES (para dos personas)

1 cebolla.
150 g. de arroz para risotto.
Una berenjena.
Dos ajos.
150 ml. de vino blanco.
Un litro de caldo ligero de verduras.
50 g de queso parmesano (mejor un trozo que el que viene en polvo).
1 chorrito de nata.
Sal, pimienta y perejil.
Aceite de oliva.
1 lata de 90 g. de alga Wakame en conserva. (Si las habeis comprado deshidratadas, seguid las instrucciones del fabricante).


Algas wakame

Para un buen risotto, es mejor seguir las recomendaciones que en su día colgué AQUÍ, son unas instrucciones paso a paso comunes a todas las recetas de risotto, y así hacer más cortas las explicaciones de cada uno en particular.

Ponemos a calentar el caldo de verduras.

Hacemos un sofrito con la cebolla y el ajo picaditos, en un buen chorro de aceite de oliva. Una vez pochadas estas verduras, añadimos la berenjena cortada en dados de un centímetro aproximadamente. Absorberá casi todo el aceite, porque la berenjena es como una esponja, así que no tengais el fuego muy alto o se quemará todo.
Dejamos hacerse unos minutillos y añadimos el arroz. Removemos bien, dejándolo tostarse un poco, y agregamos el vino blanco. Removemos bien con cuidado de no tener la cara muy encima o los vapores etílicos podrían hacernos ver la vida demasiado maravillosa y olvidarnos de seguir cocinando, jejejeje.

Pasados unos segundos removiendo el arroz y mezclándolo con las verduras a la vez que se tuesta, empezamos a añadir el caldo de verduras que ya estará caliente para no cortar la cocción del arroz. Vamos añadiendo caldo a medida que el cereal absorba todo el líquido y seguimos removiendo siempre, sin prisa pero sin pausa. A los diez minutos aproximadamente añadimos las algas (no las pongo al principio para que con tanto remover, no se rompan demasiado y queden trozos vistosos). Añadimos también las especias. Removemos y removemos, y volvemos a remover, hasta que pasen 20 minutos de cocción en total, o hasta que el arroz no admita más caldo (lo que ocurra antes). Probamos y corregimos de sal si hace falta (Suponemos que el caldo de verduras ya tenía sal). Agregamos también el chorrito de nata, y el queso parmesado rallado. Removemos bien (ya queda poco de remover) y dejamos reposar un par de minutos antes de servir.

Queda muy bien con un crujiente de bacon por encima.


Una foto que he encontrado en la red, de algas wakame en un secadero japonés.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Bizcocho de avellanas con chocolate blanco.

La receta la encontré en el libro Pasión por el chocolate (Uno de las docenas sobre cacaos y chocolates que tiene mi suegra) pero por primera vez lo vi en un blog de los que sigo, hace bastante tiempo. La cocinera del blog mencionaba que salía en este libro y allá fui, a mi biblioteca de préstamos golosos personal. No recuerdo exactamente quien era, así que si viene por aquí de visita ¡Que se manifieste!.



INGREDIENTES

100 g. de mantequilla.
5 claras de huevo.
80 g. de avellanas trituradas.
100 g. de chocolate blanco
150 g. de azúcar
75 g. de harina


Fundiremos la mantequilla a fuego lento y mientras tanto montamos las claras a punto de nieve (Podemos ayudar a que queden más firmes con un poco de cremor tártaro). Añadimos a las claras el azúcar y seguimos montando.

Una vez bien firme en merengue, agregamos la harina y las avellanas trituradas, y mezclamos con una cuchara, con movimientos envolventes, para que las claras no se bajen. Añadimos también la mantequilla derretida.

Hornearemos en un molde previamente engrasado, unos 15 minutos a 200º, luego bajamos la temperatura y dejaremos diez minutos más. Como siempre vigilando el horno para que la superficie no se tueste demasiado, en cuyo caso cubriremos con papel de aluminio.



Derretiremos al baño maría el chocolate blanco, y verteremos sobre el bizcocho aún sin desmoldar, para que no cubra las paredes (Si nos gusta que las cubra, haremos este paso con el bizcocho ya desmoldado). Decoramos como más nos guste y dejamos enfriar.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Pastas de naranja con fruta deshidratada

¡Qué gran invento las frutas desecadas! Las fresas están tan ricas que se comen solas, como golosinas. Yo las he encontrado en una tienda a granel, pero últimamente también las he visto en algún supermercado grande envasadas en paquetitos.



Como siempre que hago galletas basándome en alguna receta de Anne Wilson, las medidas están en tazas. Las había pasado a gramos, pero esta receta la hice hace tanto tiempo que no sé donde guardé las medidas convertidas así que la pongo en formato original. "Una taza" es una taza de desayuno de 250 ml.

INTREDIENTES

125 g. de mantequilla a temperatura ambiente.
La ralladura de dos naranjas.
3/4 de taza de azúcar.
1 huevo ligeramente batido.
1 taza de harina tamizada.
1/2 taza de harina de fuerza.
2 cucharadas de zumo de naranja.
3/4 de taza de coco rallado.

Frutas deshidratadas para decorar.

Batimos la mantequilla, la ralladura de naranja y el azúcar en un bol, hasta obtener punto de pomada. Añadimos el huevo, lo mezclamos bien, y agregamos también las harinas tamizadas, el zumo, el coco y removemos hasta integrarlo todo, pero sin amasar.

Si el huevo era demasiado grande la pasta resultante no estará manejable y no podrá dársele forma, en este caso añadir más harina hasta obtener una pasta moldeable.



Hacemos un rulo con la masa, del grosor que queramos que tengan nuestras pastas de diámetro, y lo envolvemos en papel film. En ambos extremos enroscamos el papel film sobrante hasta que la masa quede apretadita, y aprovechamos para darle la forma de un cilindro perfecto. Lo metemos en la nevera media hora para que se endurezca.

Una vez firme, sacamos de la nevera, quitamos el plástico transparente, y cortamos rodajas de un centímetro más o menos. Las colocamos sobre la bandeja del horno (Yo recomiendo usar papel vegetal o base de silicona para ahorrarnos limpiar los restos de grasa), y las adornamos con cachitos de fruta deshidratada, hincándola suavemente en la masa para que no se desprenda una vez horneadas las galletas.

El proceso de horneado será de 10 a 15 minutos a 180º, dependiendo el tiempo de lo doradas que nos gusten las galletas.
Antes de retirar de la bandeja, las dejaremos enfriar un poco, porque recién salidas del horno son extremadamente quebradizas. Cuando se templen, y con la ayuda de una espátula, las retiraremos una a una y las dejaremos enfriar del todo sobre una rejilla, antes de servir, o de guardar en un bote hermético para que no se reblandezcan si es que sobreviven varios días antes de ser devoradas.

miércoles, 28 de julio de 2010

Panecillos dulces

Mi levadura fresca estaba un poco pasada ya, deberían haber crecido un poco más...



INGREDIENTES (Para unos 10 panecillos individuales)

500 g. de harina.
150 g. de leche.
75 g. de mantequilla.
2 huevos y una yema para pintar.
80 g. de azúcar.
25 g. de levadura fresca prensada.
Media cucharadita de café de sal.


Mezclamos todos los ingredientes secos en un cuenco grande (incluída la levadura desmenuzada) y agregamos la leche templada, donde previamente habremos derretido la mantequilla. Añadiremos también los huevos batidos y amasaremos hasta obtener una bola que no se pegue a las paredes del cuenco (Dependiendo del tamaño de los huevos podrá hacer falta añadir algo de harina, recomiendo usar los de tamaño etiquetado como "M" en la caja). Dejamos fermentar la masa una hora, hasta que doble su volumen, tapada con un paño de cocina limpio y mojado.

Una vez ha crecido la masa, la desgasificamos aplastándola un par de veces y modelamos los panecillos. Para darles forma de falso croasán, hay que hacer planchas con la ayuda de un rodillo, recortar triángulos y enrollarlos desde uno de los lados hasta el vértice contrario.

Luego pintaremos cada pieza con yema de huevo batido, y los dejaremos levar otra hora, momento en que procederemos a hornear a unos 180 grados hasta que estén dorados y cocidos por dentro, (dependiendo el tiempo de horneado de lo gruesas que hayamos hecho las piezas) Las de la foto, como orientación, necesitaron media hora de cocción, y tuve que cubrirlos con un papel de aluminio para que no se tostaran demasiado.

jueves, 24 de junio de 2010

Hojas de parra rellenas de arroz y carne al curry.

Este es un plato muy laborioso pero sinceramente creo que merece la pena, sobre todo si vamos a hacer muchas unidades y guardamos parte de ellas en el congelador para futuros imprevistos/caprichos/cenas improvisadas ¡A trabajar!



INGREDIENTES (Para 12 paquetitos)

12 Hojas de parra (y alguna más por si se rompe alguna o para decorar)
Medio vaso de arroz.
Un diente de ajo.
Una cebolla.
Una zanahoria.
Un manojito de judías redondas.
Aceite de oliva.
Sal.
Curry en polvo.
100 g de carne picada(de ternera, pollo, cordero, o mixta)
Un limón.



Preparamos un ARROZ BLANCO con el arroz, el ajo, y un poco de aceite. Reservamos.

Cocemos las judías una vez lavadas y limpias de rabitos, hilos, trozos feos y demás impurezas. Mientras tanto, en una sartén honda pochamos las verduras: Cebolla y zanahoria picadas cuanto más fino mejor. Una vez sofritas, cuando la cebolla esté transparente y empiece a dorarse, y la zanahoria esté blandita, añadimos la carne picada, sin dejar de remover para deshacerla bien. Sofreímos a fuego vivo durante unos 10 minutos, removiendo y procurando que la carne se dore pero no se queme. Durante este tiempo las judías ya deberían estar cocidas, las añadimos bien escurridas y picadas a la mezcla de carne y verduras, y removemos bien. Añadimos un chorro de vino blanco. Echamos también una cucharadita de curry en polvo. Corregimos de sal al gusto y también podemos añadir algún tipo de picante (tabasco, concentrado de guindilla, o pimienta) Añadimos el arroz blanco que teníamos reservado, y mezclamos hasta que todo esté perfectamente integrado. Dejaremos enfriar para poder manipular mejor el relleno. Si en el fondo de la sartén se ha acumulado demasiado líquido, es mejor escurrirlo en caliente (Lo que yo he hecho ha sido volcar todo el relleno en un escurrepasta cubierto con varias hojas de papel absorbente)

Podemos aprovechar el agua de cocer las judías, que además ya estará caliente (con el consiguiente ahorro energético) para hervir las hojas de parra. Una vez que estén bien lavadas, añadimos al agua , el zumo de un limón, e introducimos las hojas una a una hasta que estén completamente sumergidas. Las dejaremos hervir durante cinco minutos más o menos, pero no a borbotones porque no queremos que se rompan.

Transcurrido ese tiempo, las sacamos con la ayuda de una espátula o espumadera, y las dejamos enfriar lo más estiradas posible (ahora viene bien no haberle cortado los rabitos).

Una vez alcancen una temperatura tolerable para nuestros deditos o dedazos, las vamos separando una a una y cortándoles ahora el peciolo, lo más cerca que podamos de la unión con la hoja.

Es justo ahí, de donde nacía el rabito, lo más cerca que podamos, donde colocaremos cada porción de relleno. Enroscamos la hoja hacia la punta de la misma, apretando bien cada vez, y antes de llegar al final, doblaremos hacia dentro la parte de hoja sobrante a izquierda y derecha. Terminanos de enroscar, y repetimos con todas las hojas restantes.

El último paso es freír los paquetitos en aceite de oliva muy caliente, para que la hoja quede crujiente y el interior tierno y calentito. Se puede tener todo preparado para freír en el último momento, si tenemos invitados en casa o no sabemos la hora exacta en la que nos sentaremos a la mesa.

He probado a congelar unas cuantas hojas rellenas, sin freír, para probar qué tal quedarían fritas directamente del congelador. Ya os contaré, y vosotr@s ¡Ya me diréis qué tal os sale el plato si os animáis con él!

Básicos: Arroz blanco.

Un plato tan humilde... y sin embargo tan rico y que combina con casi cualquier cosa.



INGREDIENTES:

Una medida de arroz (yo uso un vaso para cada dos personas)
Dos medidas de agua.
Una cucharadita de té de sal.
Un diente de ajo.
Un chorro de aceite de oliva.

Esta manera de cocinar el arroz en blanco tiene como resultado un arroz compacto, rico en almidón y jugoso, jugoso. Ideal para comer con huevos fritos y tomate, o cualquier salsa. No lo recomiendo para acompañar platos orientales, ni para hacer ensaladas.

En una cacerola sofreimos los dientes de ajo. Si nos gusta mucho los picaremos para que se mezclen con el arroz, pero si sólo queremos darle un aroma los sofreímos enteros y los retiramos antes del siguiente paso.

Cuando empiecen a amarillear, sin tostarse todavía, añadimos el arroz, y removemos bien, haciendo que todos los granos se impregnen de aceite. Rehogamos un minuto (de ahí que no dejemos tostarse el ajo antes de añadir el arroz, para que en estos instantes en los que rehogamos el arroz, no llegue a quemarse), y añadimos el agua, mejor si está ya caliente, a punto de hervir.

Salamos, removemos hasta que comience la ebullición, y bajamos al mínimo posible sin que deje de hervir. Dejamos de remover entonces, y tras 20 minutos cociendo a fuego moderado estará listo. Dejamos reposar unos minutos, y servir.

lunes, 21 de junio de 2010

Bizcocho borracho de chocolate

Muy jugoso, aguanta varios días en la nevera, en óptimo estado,envuelto en papel de aluminio o film transparente.
Lo hice basándome en la receta de cake de chocolate con naranja confitada de Pepinho , sin naranja confitada, pero con almendra en granillo, y cambiando algunos ingredientes que no tenía, por otros que sí había por casa. Si no conoceis su blog id a visitarlo, porque no tiene desperdicio, todas y cada una de sus recetas son un éxito.



INGREDIENTES

185 gr. de harina.
70 gr. de cacao puro en polvo.
7 gr. levadura en polvo.
Una o dos pizcas de sal.
2 huevos grandes.
330 gr. de azúcar.
130 gr. de aceite de girasol.
Un yogur griego sin azucarar.
150 gr. de leche entera.
Almendra en granillo.



También usé su jarabe para mojar el bizcocho:
180 ml. de agua.
65 gr. de azúcar.
Dos chorritos generosos de ron(30-45 ml.)

Mezclamos los ingredientes secos: la harina, el cacao, la levadura y la sal. Por otro lado batimos los huevos, el azúcar y el aceite, y añadimos la mezcla de harina y cacao, y el yogur. Batimos bien hasta que la mezcla quede homogénea y sin grumos. Vertemos sobre un molde engrasado y enharinado y esparcimos por la superficie la almendra triturada.

Horneamos tras precalentar a 200º, durante diez minutos, y luego bajamos la temperatura a 150º. Apróximadamente en 40 minutos debería estar, lo comprobaremos antes clavándole una aguja de tejer o similar, y si sale sin pegotes es que está.

Mientras el cake se cocina dentro del horno, haremos el almíbar, poniendo a hervir el agua, y añadiendo el azúcar, removiendo sin parar hasta que se disuelva por completo. Sacamos del fuego y añadimos el licor. Antes de que se enfríe por completo el bizcocho, lo empaparemos con este sirope por todos lados, incluso la base. Cuando creamos que ya no admite más líquido, todavía le echaremos un poco más :-D

Pepinho recomienda envolverlo en papel film una vez frío, y guardarlo en el frigorífico. También dice que estará todavía más rico pasadas unas 48 horas de reposo, pero eso en mi casa alcanza la categoría de leyenda, porque ninguna de sus recetas podría aguantar tanto tiempo viva aquí.

miércoles, 16 de junio de 2010

Pan de maíz con nueces y arándanos.



INGREDIENTES

200 g. de harina de maíz.
300 g. de harina de trigo.
25 g. de levadura fresca.
Una pizca de sal.
Agua.
Arándanos deshidratados y nueces peladas y picadas.



Mezclamos las harinas y la sal en un cuenco grande, y formamos un hoyo en el centro a modo de volcán. Deshacemos con los dedos la levadura prensada en este hoyo, y añadimos medio vaso de agua tibia (menos de 30º). Frotamos la levadura con un poco de harina de los bordes del hoyo y agua; y dejamos fermentar esta mezcla, tapada con un paño de cocina limpio y húmedo.

Media hora más tarde, cuando la mezcla esté burbujeante, echamos los frutos secos y mezclamos con la harina restante y la masa fermentada, añadiendo agua en la medida necesaria para obtener una masa consistente, manejable, y que no se quede pegada a los dedos (Cantidad orientativa 300 ml) Si nos queda demasiado blanda siempre estamos a tiempo de añadir más harina. No hace falta amasar mucho. Dejamos levar una hora tapado con un paño húmedo.

Pasado este tiempo le damos unos golpes y aplastamos el pan para desgasificarlo, y formamos una bola con la masa. Hacemos un corte profundo en forma de cruz y dejamos reposar otra media hora.



Precalentamos el horno y introducimos un recipiente resistente al calor, lleno de agua, para formar un vapor que se traducirá en una corteza crujiente. 190º durante 25 minutos, vigilando siempre que no se tueste demasiado.