miércoles, 6 de octubre de 2010

Bizcocho de avellanas con chocolate blanco.

La receta la encontré en el libro Pasión por el chocolate (Uno de las docenas sobre cacaos y chocolates que tiene mi suegra) pero por primera vez lo vi en un blog de los que sigo, hace bastante tiempo. La cocinera del blog mencionaba que salía en este libro y allá fui, a mi biblioteca de préstamos golosos personal. No recuerdo exactamente quien era, así que si viene por aquí de visita ¡Que se manifieste!.



INGREDIENTES

100 g. de mantequilla.
5 claras de huevo.
80 g. de avellanas trituradas.
100 g. de chocolate blanco
150 g. de azúcar
75 g. de harina


Fundiremos la mantequilla a fuego lento y mientras tanto montamos las claras a punto de nieve (Podemos ayudar a que queden más firmes con un poco de cremor tártaro). Añadimos a las claras el azúcar y seguimos montando.

Una vez bien firme en merengue, agregamos la harina y las avellanas trituradas, y mezclamos con una cuchara, con movimientos envolventes, para que las claras no se bajen. Añadimos también la mantequilla derretida.

Hornearemos en un molde previamente engrasado, unos 15 minutos a 200º, luego bajamos la temperatura y dejaremos diez minutos más. Como siempre vigilando el horno para que la superficie no se tueste demasiado, en cuyo caso cubriremos con papel de aluminio.



Derretiremos al baño maría el chocolate blanco, y verteremos sobre el bizcocho aún sin desmoldar, para que no cubra las paredes (Si nos gusta que las cubra, haremos este paso con el bizcocho ya desmoldado). Decoramos como más nos guste y dejamos enfriar.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Pastas de naranja con fruta deshidratada

¡Qué gran invento las frutas desecadas! Las fresas están tan ricas que se comen solas, como golosinas. Yo las he encontrado en una tienda a granel, pero últimamente también las he visto en algún supermercado grande envasadas en paquetitos.



Como siempre que hago galletas basándome en alguna receta de Anne Wilson, las medidas están en tazas. Las había pasado a gramos, pero esta receta la hice hace tanto tiempo que no sé donde guardé las medidas convertidas así que la pongo en formato original. "Una taza" es una taza de desayuno de 250 ml.

INTREDIENTES

125 g. de mantequilla a temperatura ambiente.
La ralladura de dos naranjas.
3/4 de taza de azúcar.
1 huevo ligeramente batido.
1 taza de harina tamizada.
1/2 taza de harina de fuerza.
2 cucharadas de zumo de naranja.
3/4 de taza de coco rallado.

Frutas deshidratadas para decorar.

Batimos la mantequilla, la ralladura de naranja y el azúcar en un bol, hasta obtener punto de pomada. Añadimos el huevo, lo mezclamos bien, y agregamos también las harinas tamizadas, el zumo, el coco y removemos hasta integrarlo todo, pero sin amasar.

Si el huevo era demasiado grande la pasta resultante no estará manejable y no podrá dársele forma, en este caso añadir más harina hasta obtener una pasta moldeable.



Hacemos un rulo con la masa, del grosor que queramos que tengan nuestras pastas de diámetro, y lo envolvemos en papel film. En ambos extremos enroscamos el papel film sobrante hasta que la masa quede apretadita, y aprovechamos para darle la forma de un cilindro perfecto. Lo metemos en la nevera media hora para que se endurezca.

Una vez firme, sacamos de la nevera, quitamos el plástico transparente, y cortamos rodajas de un centímetro más o menos. Las colocamos sobre la bandeja del horno (Yo recomiendo usar papel vegetal o base de silicona para ahorrarnos limpiar los restos de grasa), y las adornamos con cachitos de fruta deshidratada, hincándola suavemente en la masa para que no se desprenda una vez horneadas las galletas.

El proceso de horneado será de 10 a 15 minutos a 180º, dependiendo el tiempo de lo doradas que nos gusten las galletas.
Antes de retirar de la bandeja, las dejaremos enfriar un poco, porque recién salidas del horno son extremadamente quebradizas. Cuando se templen, y con la ayuda de una espátula, las retiraremos una a una y las dejaremos enfriar del todo sobre una rejilla, antes de servir, o de guardar en un bote hermético para que no se reblandezcan si es que sobreviven varios días antes de ser devoradas.

miércoles, 28 de julio de 2010

Panecillos dulces

Mi levadura fresca estaba un poco pasada ya, deberían haber crecido un poco más...



INGREDIENTES (Para unos 10 panecillos individuales)

500 g. de harina.
150 g. de leche.
75 g. de mantequilla.
2 huevos y una yema para pintar.
80 g. de azúcar.
25 g. de levadura fresca prensada.
Media cucharadita de café de sal.


Mezclamos todos los ingredientes secos en un cuenco grande (incluída la levadura desmenuzada) y agregamos la leche templada, donde previamente habremos derretido la mantequilla. Añadiremos también los huevos batidos y amasaremos hasta obtener una bola que no se pegue a las paredes del cuenco (Dependiendo del tamaño de los huevos podrá hacer falta añadir algo de harina, recomiendo usar los de tamaño etiquetado como "M" en la caja). Dejamos fermentar la masa una hora, hasta que doble su volumen, tapada con un paño de cocina limpio y mojado.

Una vez ha crecido la masa, la desgasificamos aplastándola un par de veces y modelamos los panecillos. Para darles forma de falso croasán, hay que hacer planchas con la ayuda de un rodillo, recortar triángulos y enrollarlos desde uno de los lados hasta el vértice contrario.

Luego pintaremos cada pieza con yema de huevo batido, y los dejaremos levar otra hora, momento en que procederemos a hornear a unos 180 grados hasta que estén dorados y cocidos por dentro, (dependiendo el tiempo de horneado de lo gruesas que hayamos hecho las piezas) Las de la foto, como orientación, necesitaron media hora de cocción, y tuve que cubrirlos con un papel de aluminio para que no se tostaran demasiado.

jueves, 24 de junio de 2010

Hojas de parra rellenas de arroz y carne al curry.

Este es un plato muy laborioso pero sinceramente creo que merece la pena, sobre todo si vamos a hacer muchas unidades y guardamos parte de ellas en el congelador para futuros imprevistos/caprichos/cenas improvisadas ¡A trabajar!



INGREDIENTES (Para 12 paquetitos)

12 Hojas de parra (y alguna más por si se rompe alguna o para decorar)
Medio vaso de arroz.
Un diente de ajo.
Una cebolla.
Una zanahoria.
Un manojito de judías redondas.
Aceite de oliva.
Sal.
Curry en polvo.
100 g de carne picada(de ternera, pollo, cordero, o mixta)
Un limón.



Preparamos un ARROZ BLANCO con el arroz, el ajo, y un poco de aceite. Reservamos.

Cocemos las judías una vez lavadas y limpias de rabitos, hilos, trozos feos y demás impurezas. Mientras tanto, en una sartén honda pochamos las verduras: Cebolla y zanahoria picadas cuanto más fino mejor. Una vez sofritas, cuando la cebolla esté transparente y empiece a dorarse, y la zanahoria esté blandita, añadimos la carne picada, sin dejar de remover para deshacerla bien. Sofreímos a fuego vivo durante unos 10 minutos, removiendo y procurando que la carne se dore pero no se queme. Durante este tiempo las judías ya deberían estar cocidas, las añadimos bien escurridas y picadas a la mezcla de carne y verduras, y removemos bien. Añadimos un chorro de vino blanco. Echamos también una cucharadita de curry en polvo. Corregimos de sal al gusto y también podemos añadir algún tipo de picante (tabasco, concentrado de guindilla, o pimienta) Añadimos el arroz blanco que teníamos reservado, y mezclamos hasta que todo esté perfectamente integrado. Dejaremos enfriar para poder manipular mejor el relleno. Si en el fondo de la sartén se ha acumulado demasiado líquido, es mejor escurrirlo en caliente (Lo que yo he hecho ha sido volcar todo el relleno en un escurrepasta cubierto con varias hojas de papel absorbente)

Podemos aprovechar el agua de cocer las judías, que además ya estará caliente (con el consiguiente ahorro energético) para hervir las hojas de parra. Una vez que estén bien lavadas, añadimos al agua , el zumo de un limón, e introducimos las hojas una a una hasta que estén completamente sumergidas. Las dejaremos hervir durante cinco minutos más o menos, pero no a borbotones porque no queremos que se rompan.

Transcurrido ese tiempo, las sacamos con la ayuda de una espátula o espumadera, y las dejamos enfriar lo más estiradas posible (ahora viene bien no haberle cortado los rabitos).

Una vez alcancen una temperatura tolerable para nuestros deditos o dedazos, las vamos separando una a una y cortándoles ahora el peciolo, lo más cerca que podamos de la unión con la hoja.

Es justo ahí, de donde nacía el rabito, lo más cerca que podamos, donde colocaremos cada porción de relleno. Enroscamos la hoja hacia la punta de la misma, apretando bien cada vez, y antes de llegar al final, doblaremos hacia dentro la parte de hoja sobrante a izquierda y derecha. Terminanos de enroscar, y repetimos con todas las hojas restantes.

El último paso es freír los paquetitos en aceite de oliva muy caliente, para que la hoja quede crujiente y el interior tierno y calentito. Se puede tener todo preparado para freír en el último momento, si tenemos invitados en casa o no sabemos la hora exacta en la que nos sentaremos a la mesa.

He probado a congelar unas cuantas hojas rellenas, sin freír, para probar qué tal quedarían fritas directamente del congelador. Ya os contaré, y vosotr@s ¡Ya me diréis qué tal os sale el plato si os animáis con él!

Básicos: Arroz blanco.

Un plato tan humilde... y sin embargo tan rico y que combina con casi cualquier cosa.



INGREDIENTES:

Una medida de arroz (yo uso un vaso para cada dos personas)
Dos medidas de agua.
Una cucharadita de té de sal.
Un diente de ajo.
Un chorro de aceite de oliva.

Esta manera de cocinar el arroz en blanco tiene como resultado un arroz compacto, rico en almidón y jugoso, jugoso. Ideal para comer con huevos fritos y tomate, o cualquier salsa. No lo recomiendo para acompañar platos orientales, ni para hacer ensaladas.

En una cacerola sofreimos los dientes de ajo. Si nos gusta mucho los picaremos para que se mezclen con el arroz, pero si sólo queremos darle un aroma los sofreímos enteros y los retiramos antes del siguiente paso.

Cuando empiecen a amarillear, sin tostarse todavía, añadimos el arroz, y removemos bien, haciendo que todos los granos se impregnen de aceite. Rehogamos un minuto (de ahí que no dejemos tostarse el ajo antes de añadir el arroz, para que en estos instantes en los que rehogamos el arroz, no llegue a quemarse), y añadimos el agua, mejor si está ya caliente, a punto de hervir.

Salamos, removemos hasta que comience la ebullición, y bajamos al mínimo posible sin que deje de hervir. Dejamos de remover entonces, y tras 20 minutos cociendo a fuego moderado estará listo. Dejamos reposar unos minutos, y servir.

lunes, 21 de junio de 2010

Bizcocho borracho de chocolate

Muy jugoso, aguanta varios días en la nevera, en óptimo estado,envuelto en papel de aluminio o film transparente.
Lo hice basándome en la receta de cake de chocolate con naranja confitada de Pepinho , sin naranja confitada, pero con almendra en granillo, y cambiando algunos ingredientes que no tenía, por otros que sí había por casa. Si no conoceis su blog id a visitarlo, porque no tiene desperdicio, todas y cada una de sus recetas son un éxito.



INGREDIENTES

185 gr. de harina.
70 gr. de cacao puro en polvo.
7 gr. levadura en polvo.
Una o dos pizcas de sal.
2 huevos grandes.
330 gr. de azúcar.
130 gr. de aceite de girasol.
Un yogur griego sin azucarar.
150 gr. de leche entera.
Almendra en granillo.



También usé su jarabe para mojar el bizcocho:
180 ml. de agua.
65 gr. de azúcar.
Dos chorritos generosos de ron(30-45 ml.)

Mezclamos los ingredientes secos: la harina, el cacao, la levadura y la sal. Por otro lado batimos los huevos, el azúcar y el aceite, y añadimos la mezcla de harina y cacao, y el yogur. Batimos bien hasta que la mezcla quede homogénea y sin grumos. Vertemos sobre un molde engrasado y enharinado y esparcimos por la superficie la almendra triturada.

Horneamos tras precalentar a 200º, durante diez minutos, y luego bajamos la temperatura a 150º. Apróximadamente en 40 minutos debería estar, lo comprobaremos antes clavándole una aguja de tejer o similar, y si sale sin pegotes es que está.

Mientras el cake se cocina dentro del horno, haremos el almíbar, poniendo a hervir el agua, y añadiendo el azúcar, removiendo sin parar hasta que se disuelva por completo. Sacamos del fuego y añadimos el licor. Antes de que se enfríe por completo el bizcocho, lo empaparemos con este sirope por todos lados, incluso la base. Cuando creamos que ya no admite más líquido, todavía le echaremos un poco más :-D

Pepinho recomienda envolverlo en papel film una vez frío, y guardarlo en el frigorífico. También dice que estará todavía más rico pasadas unas 48 horas de reposo, pero eso en mi casa alcanza la categoría de leyenda, porque ninguna de sus recetas podría aguantar tanto tiempo viva aquí.

miércoles, 16 de junio de 2010

Pan de maíz con nueces y arándanos.



INGREDIENTES

200 g. de harina de maíz.
300 g. de harina de trigo.
25 g. de levadura fresca.
Una pizca de sal.
Agua.
Arándanos deshidratados y nueces peladas y picadas.



Mezclamos las harinas y la sal en un cuenco grande, y formamos un hoyo en el centro a modo de volcán. Deshacemos con los dedos la levadura prensada en este hoyo, y añadimos medio vaso de agua tibia (menos de 30º). Frotamos la levadura con un poco de harina de los bordes del hoyo y agua; y dejamos fermentar esta mezcla, tapada con un paño de cocina limpio y húmedo.

Media hora más tarde, cuando la mezcla esté burbujeante, echamos los frutos secos y mezclamos con la harina restante y la masa fermentada, añadiendo agua en la medida necesaria para obtener una masa consistente, manejable, y que no se quede pegada a los dedos (Cantidad orientativa 300 ml) Si nos queda demasiado blanda siempre estamos a tiempo de añadir más harina. No hace falta amasar mucho. Dejamos levar una hora tapado con un paño húmedo.

Pasado este tiempo le damos unos golpes y aplastamos el pan para desgasificarlo, y formamos una bola con la masa. Hacemos un corte profundo en forma de cruz y dejamos reposar otra media hora.



Precalentamos el horno y introducimos un recipiente resistente al calor, lleno de agua, para formar un vapor que se traducirá en una corteza crujiente. 190º durante 25 minutos, vigilando siempre que no se tueste demasiado.

miércoles, 9 de junio de 2010

Soufflé de queso

Corrí desde la cocina al comedor sujetando el soufflé con las manoplas acolchadas, saltando sobre los gatos y esquivando obstáculos que diez segundos antes no estaban ahí, a toda velocidad, nadie que estuviese mirando en ese momento pudo verme, y aun así, a pesar de mi aceleración imposible, de mi supervelocidad salvaje, el soufflé se bajó mientras cogía la cámara ya encendida y enfocaba el centro de atención. Qué difícil es fotografiar un soufflé, madre mía!



INGREDIENTES

500 ml. de leche.
100 g. de mantequilla.
4 cucharadas de harina.
150 g. de queso rallado emmental.
3 yemas de huevo
5 claras de huevo.
Sal y pimienta.

Hacemos una bechamel con la mantequilla, harina y leche, ya sabeis: Derretimos la mantequilla, añadimos la harina y removemos hasta que se tueste un poquito, vamos añadiendo la leche lentamente mientras removemos con unas varillas, hasta acabarla por completo y la salsa esté homogénea y espesa. Salpimentamos. Fuera del fuego ya, añadimos las yemas , integrándolas de una en una a la masa.
En esta bechamel añadimos el queso rallado hasta que se derrita, y si queremos poner algún ingrediente más, es el momento también de agregarlo. Reservamos y dejamos templar mientras montamos las claras (que no se enfríe del todo o se solidificará).

Montamos las claras a punto de nieve, primero batiendo despacio y a más velocidad al final. Cuanto más duras queden las claras, mejor.

Mezclamos las claras con la masa de queso un poco tibia ya, con movimientos envolventes, despacito, para que no se baje la espuma.

Vertemos sobre un molde de soufflé engrasado y metemos a horno precalentado, 200 grados durante 45 minutos. A mitad de cocción podemos cubrir con un papel de aluminio para que no se tueste demasiado la parte superior. Comprobamos que esté cocinado clavándole una aguja de tejer hasta el centro, y cuando salga limpia, está listo. Es mejor abrir cuantas menos veces el horno, mejor. Limpiar de obstáculos el pasillo y servir inmediatamente ¡Antes de que se desinfle!

lunes, 7 de junio de 2010

Fritos de chorizo 2.0

Esto es una revisión de los clásicos fritos de chorizo de mi abuela, una masa de huevo, harina, leche y levadura, donde a veces añade pescado, a veces chorizo o jamón. La abuela de Antonio los hace con espinacas y están también buenísimos.
La receta original se hace cogiendo cucharadas de masa y friéndolas en abundante aceite, pero he intentado hacerlos en la máquina de hacer muffins del Lidl, y el resultado ha sido este: Muy ricos y esponjosos, pero mucho menos pesados que los fritos, ya que la única grasa que llevan es la del chorizo.



Es un poco raro comer buñuelos de chorizo con forma de magdalena, pero una vez superado el prejuicio inicial, la bandeja se acaba enseguida.

INGREDIENTES para unas dos docenas de unidades pequeñitas

250 g de harina.
250 ml de leche.
2 huevos de gallina.
Una pizca de sal.
Un chorizo no muy curado, desmenuzado.
Un sobre de levadura en polvo.



Batimos ligeramente los huevos con la sal en un bol grande, y les añadimos la harina y la levadura. Vamos mezclando y batiendo con un tenedor mientras agregamos progresivamente la leche, hasta obtener una pasta sin grumos. Añadimos el chorizo desmenuzado y dejamos reposar unos minutos mientras calentamos el aceite si los hacemos fritos, o la "magdalenera".

En sartén: Vamos cogiendo cucharadas de masa procurando que en cada una vaya algún trozo de chorizo, y las echamos con cuidado en el aceite caliente. Al soltarlos en el aceite tienen que crepitar y flotar. Si se van al fondo es que el aceite no está lo bastante caliente. Repetiremos la operación cuando haya calentado lo suficiente. Los freimos por ambos lados, en tandas, y los vamos dejando escurrir sobre papel de cocina para que absorban la mayor cantidad de aceite sobrante. Servir calientes. Si agitamos la sartén mientras los freímos, se hincharán más y resultarán más esponjosos. Es recomendable ir quitando los restos pequeñitos de masa que se puedan desprender de los fritos, para que no se quemen y contaminen el aceite.

En máquina de hacer muffins o rosquillas: Una vez caliente, vertemos cucharadas de masa cuidando de que vaya algún trozo de chorizo, hasta llenar cada alveolo. Cerramos la tapa y dejamos hacer. En el caso del aparato del Lidl ha llevado 15 minutos cada tanda. La verdad es que se acaba antes friéndolos, pero se mancha mucho menos.

¡Que aproveche!

lunes, 31 de mayo de 2010

Licor café

Licor café... O la verdadera poción mágica de Panoramix.
Si hay algún licor que nos guste a los gallegos, es el licor café. Generalmente hecho con aguardiente casero, yo que sólo soy gallega de adopción, prefiero hacerlo con Ron porque el olor del "augardente" no me gusta demasiado (El sabor tampoco). Recetas hay muchas, esta es la mía y espero que os guste.



INGREDIENTES

Ron añejo.
Café en grano.
Azúcar.
Agua.
Opcional: Una ramita de canela.

Llenamos la tercera parte de una botella, bote, o garrafa, con café en grano (cuanto mejor sea el café, mejor será el licor), y añadimos la ramita de canela si nos gusta. A mí la canela me encanta, pero en este caso nunca la pongo porque el licor café me gusta que sólo sepa a café.
Rellenamos la botella con un buen ron y la dejamos reposar en un sitio oscuro y sin cambios de temperatura, a ser posible.

Un mes después lo colamos y reservamos.

Hacemos un almibar espeso con la misma cantidad de agua que de azúcar, y esta cantidad de agua vendrá dada por la cantidad de ron que tengamos preparado, y siempre será la tercera parte. (Vamos, que si tenemos un litro de ron una vez colado el café, pondremos 330 ml de agua a calentar, y el mismo volumen de azúcar). Hervimos a fuego lento unos minutos, hasta que se haya disuelto completamente el azúcar, y dejamos enfriar. El resultado será un almibar algo espeso, que le dará cuerpo al licor.

Una vez frío, mezclamos con el ron y agitamos bien. Tiene que estar frío porque si lo mezclásemos caliente se evaporaría el alcohol del licor. Antes de embotellar, podemos probar porque esta receta es muy personalizable. Si nos parece que el licor está poco dulce, siempre estamos a tiempo de añadir más almíbar, y si por el contrario somos poco golosos y preferimos algo más "cañero", pues con añadir un poquito más de ron, solucionado. Yo recomiendo ir probando hasta encontrar vuestra propia receta secreta.

martes, 4 de mayo de 2010

Tarta mousse de limón con galleta de chocolate.

La abuela de Antonio hace de vez en cuando una tarta de limón parecida a esta. Me dijo que lleva huevos, leche condensada, limón y gelatina, y especulando las cantidades hice este pastel, con la bonificación de la base chocolateada.



INGREDIENTES:

PARA LA BASE necesitaremos

220 g de harina
125 g de mantequilla a temperatura ambiente, en dados.
70 g de azúcar.
Un huevo.
30 g de cacao en polvo puro. (Yo usé marca Valor)
Una pizca de sal.

PARA LA MOUSSE necesitaremos

4 limones exprimidos
La cáscara rallada de dos de ellos.
4 claras de huevo.
2 yemas.
370 g de leche condensada (Una lata pequeña de las de "La lechera")
9 hojas de gelatina neutra.
Un poco de cremor tártaro si tenemos, pero es prescindible.



Hacemos una especie de masa quebrada, mezclando los ingredientes secos, a los que añadiremos los cubos de mantequilla. Frotamos con los dedos deshaciendo la mantequilla hasta obtener una mezcla de aspecto arenoso, y añadimos el huevo. Amasamos hasta integrar todo en una masa maleable de tacto muy parecido al de la plastilina. Si el huevo era muy pequeño necesitaremos añadir un poquitín de agua. Forramos el molde con esta pasta, cubrimos con papel de aliminio o vegetal, presionando bien contra los lados y el fondo, y rellenamos con alubias, garbanzos, o bolas de cerámica específicas para ello (Esto se hace para que la masa no suba o se desprenda de las paredes al coger calor y derretirse la mantequilla) Lo hornearemos 15 minutos a 150º con cuidado de que no se nos queme. Al resultar una masa negra no nos podemos orientar por el color dorado de los bordes así que mucho ojo. Una vez cocida la base, dejamos enfriar, retiramos el peso y reservamos sin desmoldar.

Nos ponemos con la mousse. Ponemos a hidratar la gelatina en agua fría. Vertemos la leche condensada en un cuenco grande. Una vez estén hinchadas las láminas de gelatina las escurrimos, y las deshacemos en el zumo de los limones que previamente habremos puesto a calentar. Removemos bien hasta su completa disolución y apartamos del fuego. Añadimos esta mezcla a la leche condensada, sin parar de remover. Añadimos también las ralladuras de limón. Dejamos enfriar removiendo de vez en cuando para saber cuándo la mezcla comience a espesar. Mientras tanto batimos las claras a punto de nieve con una pizca de sal y el cremor tártaro. Una vez que esté tan firme que podamos darle la vuelta al recipiente y no se desprendan de este, añadimos las yemas y seguimos batiendo. Este merengue con yemas lo añadiremos a la mezcla de leche condensada y limón, de manera muy delicada, con movimientos envolventes de abajo a arriba, para que se integren las dos pastas sin que se bajen las claras.
Volcamos sobre la base, asegurándonos antes de que está completamente fría, y decoramos con fideos de chocolate o ralladura de lima.

Yo recomiendo probar la mousse antes de volcarla en la base, porque si los limones son muy ácidos, o somos extremadamente golosos, puede que hiciese falta añadir un poco de azúcar (mejor glass, para que se disuelva más fácilmente).

Metemos en la nevera hasta que la gelatina cuaje del todo. Mejor sería dejarla preparada del día anterior pero con unas horas bastará.


l

Cachopitos enrollados con rebozado de ajónjoli.

¡Un montón de tiempo sin actualizar! He encontrado tantos otros blogs de cocina interesantes que me he pasado el tiempo haciendo recetas suyas, algunas con buen resultado, otras no tanto, que no he hecho apenas recetas nuevas para subir. Ayer tocaron estos cachopos en miniatura. Si quereis comer cachopo de verdad, id a Asturias y llevad bicarbonato. :)



INGREDIENTES:

Escalopines de ternera.
Queso semicurado.
Jamón serrano.

PARA EL REBOZADO ESPECIAL:

Regañas de ajónjoli.
Huevo batido.
Harina.
Pizca de sal.


Trituramos las regañas de ajónjoli hasta hacerlas polvo. Los rebozados caseros (no hechos con pan rallado comercial) quedan crujientes y además se les puede aportar un montón de sabores. Podemos triturar pan de aceitunas seco, tostadas multicereales, incluso galletas maría, como ya hemos visto en las croquetas Pozarsky.

Golpeamos los escalopines con el dorso de un cuchillo ancho para hacerlos aún más finos si cabe. Colocamos sobre cada uno una loncha de jamón serrano de su tamaño, y enrollamos con cada uno un palito de queso semi curado. Para que los rollitos no se abran podemos recurrir al palillo, pero yo prefiero ser un poco más lenta y pegar cada borde con huevo batido, para que luego no molesten en el plato.

Rebozamos con harina primero, huevo batido después, y finalmente el pan rallado casero. Insistimos en los extremos de los canutillos mojando otra vez en huevo y pan rallado. Apretamos bien y metemos en la nevera mientras preparamos la guarnición.

Freír en abundante aceite muy caliente hasta que se doren. Al ser carne de ternera no necesitamos que el tiempo de fritura sea muy largo, al contrario, conviene que por dentro la carne quede rosadita pero que el queso esté derretido.